¿Por qué fumamos y por qué deberíamos no hacerlo?

Sobre el cigarrillo no existe una sola duda de que es perjudicial para la salud. Sin embargo, muchas personas siguen fumando. Ante lo cual cabe preguntarse ¿por qué?

Hay un montón de falsas creencias en torno al cigarrillo que hacen que parezca apetecible. El Dr. José María Echave-Sustaeta, jefe de la Unidad de Neumología del Hospital La Luz en España, enumera algunas:

  1. Fumar es relajante. La realidad es que fumar aumenta la ansiedad y la tensión.
  2. Fumar poco no perjudica. Fumar poco es tan nocivo para la salud como hacerlo todos los días.
  3. Si se tiene buena salud, el tabaco no hace daño. Si tienes buena salud y fumas, estás en el camino seguro para perderla.
  4. Fumar light hace menos daño. Aunque los cigarrillos light puedan contener niveles menores de nicotina y alquitrán, de forma inconsciente, se fuma más, se inhala el humo más fuerte y profundamente, más se bloquean los orificios de ventilación; por lo que acaban consumiendo la misma o mayor cantidad de toxina.
  5. Si se hace deporte se eliminan las “toxinas” del tabaco. Si bien es cierto que la nicotina se expulsa también por el sudor, un gran porcentaje permanece en la sangre y en los receptores del cerebro (responsables de la dependencia). Además, los efectos negativos son acumulativos.

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Más allá de la salud

Anualmente, según los más recientes datos de la OMS, fumar mata a siete millones de personas en el mundo y los gastos de salud que ocasiona el cigarrillo, alcanzan los mil cuatrocientos billones de dólares.

El último informe del organismo, titulado “El tabaco, una amenaza para todos”, sostiene que las consecuencias del tabaco no se limitan al efecto cancerígeno del humo, sino que también afectan al medio ambiente a través de la degradación del suelo, la deforestación causada por las plantaciones, el aumento de los desechos y los incendios provocados en los bosques.

El humo del tabaco emite gases con efecto invernadero para el medio ambiente, y para producir 300 cigarrillos hay que matar un árbol. Así que, además de la salud, el ambiente y la economía sufren las consecuencias de este mal hábito.

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Fumar mata

Aunque no todas las personas que fuman mueren de cáncer de pulmón, la realidad es que el cigarrillo complica cualquier enfermedad o condición. Su principal daño es para el corazón, y las enfermedades cardiovasculares son una de las primeras causas de muerte en el mundo.

Si bien es cierto que dejar de fumar puede resultar complicado, hay múltiples alternativas para ayudarnos con este propósito. Por ejemplo, medicamentos diseñados para tal fin, que pueden ser suministrados por cualquier médico general; terapias alternativas, medicina natural, el deporte y la meditación. Todo aquello que ayude a controlar la ansiedad y los síntomas propios de la abstinencia, que en su mayoría hacen que el fumador recaiga, puede resultar útil.

Recuerda que fumar hace daño tanto al que fuma como al que no, por lo que nunca es demasiado tarde para dejar de hacerlo. Dejar el cigarrillo supone añadir años de vida, respirar más fácilmente, disfrutar más la comida y ahorrar dinero.



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