¿Por qué no?

“No» solía ser una de mis palabras favoritas. La decía con mucha frecuencia, de forma muy fluida y casi automáticamente. “No, gracias”, “no puedo”, “no tengo tiempo”. No, no y no. Debo confesar que esta palabra aún se desliza inconscientemente en mi discurso cotidiano, pero el panorama ha cambiado. Y mucho. Esto, aunque me cueste aceptarlo, se lo debo a mi padre. Estoy segura de que si él hubiese podido prever que a sus 45 años su paso por el mundo acabaría, habría encontrado más tiempo para sí mismo en medio de su montón de deberes. A este punto quiero llegar: la vida se nos va en medio de muchos “no” y ni lo notamos.

Hace poco tropecé con una frase de Frida Kahlo muy relacionada con el tema que quiero tratar hoy, por eso la  compartiré con ustedes:

«Recuerda que cada tic tac es un segundo de la vida que pasa y que no se repite, hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que solo es el problema de saberla vivir. Que cada uno la resuelva como pueda».

Mi pregunta es: ¿cuán conscientes estamos de que cada segundo se va para no volver? Sabemos que nuestra vida -igual que un producto del supermercado- tiene una fecha de vencimiento, pero no la conocemos. ¿Por qué desperdiciar nuestra estadía en el mundo entre tantas actitudes y respuestas negativas?

No te aconsejaré que vivas cada día como si fuera el último o que comiences a decir que sí a todo y a todos sin medir las consecuencias de tus actos. Nos invitaré -me incluyo- a preguntarnos siempre “¿por qué no?” antes de responder de forma automática a cada interrogante. Una pregunta sencilla puede cambiar cada decisión que tomamos en nuestra vida. Cada decisión cambia en rumbo de nuestros actos y, por tanto, de nuestro destino.



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