¿Por qué nos gusta tanto el dulce?

Hay que aceptarlo: el azúcar es una dulce tentación. Los sabores dulces se han convertido -para el imaginario colectivo- en un símbolo que puede interpretarse de distintas formas y la utilidad que se le da es muy variada. Aunque estemos felices o tristes, un postre casi siempre cae bien. Aunque en el fondo sepamos que consumir alimentos con azúcar en exceso no es, precisamente, la opción más saludable, muchos prefieren cegar sus ojos que renunciar a su adictivo sabor.

Lo sabemos: no es fácil resistirse a una barra de chocolate, a unas galletas recién horneadas, a una torta con arequipe o un brownie esponjoso y achocolatado.  Pero, ¿alguna vez te has preguntado a qué se debe este comportamiento? Algunos investigadores indican que nuestra reacción obedece al instinto, otros le atañen características adictivas a el azúcar.

En el portal web Contigo Salud explican que la respuesta podemos encontrarla en nuestros genes. El gusto de los humanos por los sabores dulces tiene un interesante devenir histórico, debido a que en tiempos pasados este sabor se asociaba generalmente con comidas saludables. Al contrario, los sabores amargos solían relacionarse con comidas tóxicas.  De esta forma nuestros antepasados lograban distinguir entre los alimentos aptos para consumir y el veneno.

Otras de las razones por las que nos cuesta  resistirnos al sabor del azúcar se explicó en una investigación publicada en ABC de España  y dirigida por científicos del Centro Monell: «los órganos sensoriales que se encuentran en la lengua para reconocer los sabores, tienen muchos más detectores del azúcar que el receptor que previamente se conocía». Es decir, a los humanos se nos hace muy fácil distinguir el azúcar en los alimentos y volvernos, de alguna forma, adictos a ellos.

Sabemos que no es fácil alejarse del azúcar de un día para otro, pero afortunadamente vivimos en una época en la que cada vez existen más opciones para sustituirla.  Siempre es bueno que recuerdes que, más allá del azúcar, hay un sinfín de posibilidades para consumir postres ricos, dulces y saludables sin depender de este alimento que puede causarle daños a tu organismo.



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