¿Por qué nuestras resoluciones de año nuevo terminan en fracaso?

El fin de año es siempre el mejor momento para los buenos propósitos y los grandes objetivos. Durante las celebraciones se vive un ambiente de deseos y buenas intenciones para el año que esta por comenzar. Hasta aquí todo va bien. Pocos días u horas antes del año nuevo empezamos a pensar qué es lo que nos gustaría mejorar: hacemos resoluciones, nos fijamos metas y nos proponemos cambiar aquellos aspectos de nuestra vida que no nos permiten crecer como seres humanos. Pasado el mes de enero muchos de estos buenos propósitos se quedan en el olvido, parece que nuestro noble intento de cambiar ha fracasado.

Cuando nuestros propósitos implican un cambio de conducta a largo plazo nos autoderrotamos porque estamos poniendo en el futuro lo que debemos hacer en el presente, la clave está en VIVIR UN DIA A LA VEZ.

Hay varias cosas que puedes hacer para conseguir cumplir con tus resoluciones de año nuevo; métodos, consejos e ideas son expuestos cada año por distintos autores. Sin embargo, pienso que para tener éxito en la consecución de tus propósitos tienes que, en primer lugar, establecer metas diarias (objetivos diarios), y en segundo lugar, tienes que comenzar a vivir con conciencia plena del momento presente.

Así, por ejemplo, en lugar de decidir que vas a renunciar al azúcar durante un año, decide estar un día sin consumir azúcar. Cualquier persona puede hacer prácticamente cualquier cosa por un solo día. Cuando pasas un día entero sin comer azúcar (o cualquier otro comportamiento nuevo), al final del día eres una persona totalmente diferente. Aprende a dejar que esa persona totalmente diferente decida, en el segundo día, si quiere hacerlo nuevamente, es decir, si desea hacerlo por un día más. Dejando que “esa persona nueva” decida lo que quiere hacer al día siguiente estarás viviendo siempre en el momento presente.

Sabemos lo fácil que es renunciar a una resolución, y cuando lo hacemos generalmente le atribuimos la renuncia a algún defecto de la personalidad o a la debilidad del carácter. Y ¡no es así! Renunciamos a las resoluciones porque nuestra mente se resiste a la idea de tratar de vivir la vida en el futuro, y, evidentemente, es imposible hacerlo.

Es por ello que tener metas diarias y vivir en el presente son indispensables para que alcancemos nuestros propósitos.

propositos-fracasan

Si aplicamos un poco de ciencia al tema nos encontramos con que la clave para que nuestras resoluciones no terminen en frustración y fracaso está en el cerebro. El cerebro es el órgano del cambio. Hay un concepto en el campo de la neurociencia que se llama neuroplasticidad que explica que el cerebro se altera a sí mismo cada vez que aprende algo nuevo. Nuestras células nerviosas se ordenan cuando aprendemos, cuando recordamos, cuando experimentamos, cuando sentimos, cuando visualizamos. Nuestros 100 billones de células están siempre en comunicación con el resto de nuestra anatomía. Si aprendemos algo nuevo hoy, pequeñas células harán conexiones nuevas dentro de nuestro sistema. En otras palabras, cuando cambiamos nuestra mente, nuestro cerebro cambia… y podemos en efecto experimentar un cambio permanente y duradero. Un cambio a largo plazo.

Por lo tanto, cuando te tomas el tiempo para vivir una nueva realidad, concentrado en tus metas diarias, tu cerebro se está renovando y tu cuerpo comienza a reacondicionarse preparándose para ese nuevo evento, lo que, sin duda, te ayudará a alcanzar tu meta.

Ahora quiero invitarte a pensar en lo siguiente:

¿Qué tal si en lugar de una larga lista de resoluciones tu única resolución de año nuevo es “Quererte más a ti mismo”?

Cuando nos queremos más a nosotros mismos hay mas probabilidades de que:

  • SEAS más bondadoso contigo mismo y con los demás.
  • USES tu tiempo y energía de forma más eficiente y en actividades que verdaderamente disfrutas.
  • DIGAS NO a aquello que realmente no deseas hacer.
  • DIGAS SÍ a la voz que proviene de tu interior y que esta pidiéndote que la escuches.
  • DES con el corazón y no por obligación o culpa.
  • PUEDAS atraer nuevas y emocionantes oportunidades a tu vida.
  • CUIDES de tus finanzas y de tu salud.
  • RODEES de gente que te quiere y te respeta.

Enfócate este año en lo que realmente hará la diferencia en tu vida.

¡AMATE ? A TI MISMO!

Feliz año 2013



Deja tus comentarios aquí: