Por qué una dieta gluten free muchas veces no funciona

Por qué una dieta gluten free muchas veces no funciona

Muchas personas consideran que la dieta gluten free no funciona, ya que no han encontrado una real mejoría en sus síntomas al llevar una alimentación libre de gluten. Dicen seguir con malestar intestinal o fatiga, dolores de cabeza, dolores en las articulaciones, entre otros, y es por ello por lo que abandonan la dieta y continúan con su estilo de vida anterior.

En NutriWhite sabemos las razones y se las explicamos en este artículo.

El motivo principal es que se utilizan otros cereales como maíz, arroz y mijo para sustituir el gluten de trigo, cebada, centeno y avena. Estos cereales sustitutos pueden causar sensibilidad por reacción cruzada con la consecuente respuesta inmunológica e inflamatoria. Para más detalles ver: Cross-Reaction between Gliadin and Different Food and Tissue Antigens (Reacción cruzada entre la Gliadina y diferentes antígenos alimentarios y de tejidos).

El segundo motivo es que no se eliminan otros alimentos que producen sensibilidad e intolerancia; tampoco alimentos procesados e industrializados, llenos de preservativos, colorantes, conservantes, insecticidas y edulcorantes que el sistema inmune reconoce como extraños y causan inflamación.

Previamente, Nutriwhite hizo una reseña sobre el artículo publicado en la revista Epidemiology, The Unintended Consequences of a gluten free diet (Las consecuencias no deseadas de una dieta sin gluten), por Bulka, C; Davis M y col (2017), donde se sugirió que una dieta baja en gluten puede tener efectos adversos en la salud, ya que encontraron una asociación con el riesgo de padecer diabetes tipo 2, pero, además, apuntan a que una dieta baja en gluten aumenta los niveles de arsénico en sangre.

“Una dieta libre de gluten puede tener un inconveniente, aumento de los niveles sanguíneos de arsénico y mercurio, de acuerdo con un informe preliminar”. Las concentraciones de arsénico urinario en los que estaban en la dieta baja en gluten eran casi dos veces más altas que en aquellos que no estaban en una dieta libre de gluten. Los niveles sanguíneos de mercurio inorgánico también fueron significativamente más altos en personas que se mantenían en una dieta baja en gluten.

¿Un posible culpable? El arroz, que puede absorber los metales del agua y del suelo. Según la autora principal del estudio, María Argos, epidemióloga de la Universidad de Illinois en Chicago, las personas que consumen dietas sin gluten tienden a aumentar su ingesta de arroz al comer productos especiales sin gluten que contienen arroz o jarabe de arroz como edulcorante.

«Los impactos en la salud a este nivel de exposición son desconocidos», dijo la Dra. Argos. «Pero la gente debe ser consciente de lo que está comiendo. Están consumiendo mucho más arroz de lo que se dan cuenta».

El que una dieta gluten free no sea exitosa, en conclusión, puede tener, entre otras causas, que las personas tienden a reponer los alimentos a los que son sensibles con otros no adecuados. Hay que evaluar a cada persona y a través del protocolo 3R, específico y personalizado, basado en la inmunonutrición, lograr el tratamiento adecuado y la recuperación deseada.

Imagen de kamila211 en Pixabay



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