Por qué sí puedo acompañarte en las experiencias del corazón

Vengo corriendo porque quiero decirte algo sobre el amor. Cuando gracias a Eli Bravo por medio de Inspirulina me hice parte de este hermoso portal, sabía que había llegado a casa. Aquí puedo inspirarte desde mi voz, tal y como es; tal y como piensa; tal y como siente.

Pues bien, acabo de llegar. Mi hija de quince años quería ver la última película de Meryl Streep y Tommy Lee Jones, Hope Springs. No te la voy a contar pero te quiero decir algo. Soy terapeuta, consejera en matrimonio y familia, además de ser coach para la vida y personalmente vivo en un matrimonio no idílico por decisión propia. Tengo muchos matrimonios y mujeres en mi situación, que vienen a mí por esto, pues cuando se quiere, se puede ser perfectamente feliz aunque no se tenga la relación sinérgica y apasionada con la que una vez se soñó. Yo lo vivo todos los días y lo compruebo. Pero de eso te puedo hablar en otro momento.

Como muy bien lo dice el terapeuta en la película, los matrimonios o parejas de novios vienen a mí por dos intenciones: para salvar su relación o para terminarla. Es el caso de Kate y Arnold. Creo en la filosofía que se maneja detrás de esta película. Estoy feliz porque los productores de Hollywood hayan apostado por este guión. Maravillada de ver que una actriz de la talla de Streep, diga sí a un papel así. Es la apuesta contra viento y marea del amor tradicional. Ese que cree que te casas una vez y para toda la vida y que está lleno de momentos fuertes y felices. También momentos en el que uno de los dos mira muy claro y se dice: o esta situación se arregla o aquí terminamos.

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Pues bien, Kate y Arnold tienen 31 años de casados y ella se da cuenta de que no es feliz. Desde hace muchos años no hay intimidad entre ellos. Tampoco hay amistad. Ni salidas juntos. Ni sinergia. Ni nada. ¿Entonces por qué siguen juntos? Juzgar es peligroso. Vivir en matrimonio o en pareja es una experiencia íntima, del alma, que sólo aquellos que son los protagonistas del mismo saben porqué permanecen juntos. La vida se experimenta desde adentro y cada experiencia es única en cada ser humano.

Desde mi experiencia como mujer casada por 16 años con un americano puedo decirte que están juntos porque ella lo sigue amando de la misma manera y por supuesto cree en el amor para toda la vida. Por eso yo sigo junto a mi marido también. Lo amo con la misma pasión e intensidad que cuando me casé y más y estoy consciente de cuáles son sus carencias y fortalezas. Asumo al 100% la decisión que he tomado a seguir con él. Estoy despierta en mi relación, no duermo, no tolero, no me resigno.

Kate de esta manera se convirtió en mi espejo. Ella estaba despierta y sabía que tenía que hacer algo, que quería hacer algo. Y no sólo eso, me confirma de manera muy contundente, que las diferencias entre los sexos existen, están ahí, son. Por ello es que muchas mujeres tienen esa capacidad innata de seguir. No es baja autoestima, no es miedo, no es confusión. Es genio femenino, don, regalo de querer transcenderse en el amor más allá de la mente y los sentidos. Un amor así, es un amor ausente de ego. Un amor espiritualizado. Kate toma la iniciativa para recuperar la pasión y amistad de su matrimonio. Ella paga con sus ahorros a este terapeuta que visitan en Maine. (Si vives desde la mente, esto te parecerá tonto y te puede hacer sentir incómoda-o). En las terapias ella permanece con esa dulzura que a ratos es cuestionable, pero al final abundante en sabiduría. Claro, no todas las mujeres tienen esta capacidad y no todas viven sus relaciones desde la dimensión espiritual del amor. Pero si este es tu caso, si tú no tienes un matrimonio ideal y quieres seguir junto a él o ella, ten por seguro de que puedo ayudarte. Al fin y al cabo, te ayudo desde mi experiencia y desde mis heridas. Permite que tu corazón se vea eclipasado, desbordado y transformado por la fuerza de tu mismo amor. Eso mismo precisamente hizo Kate.

 



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