Porque una decisión puede cambiar destinos

Si haces las cosa correctas, Dios se ocupará de ti

Hace unos días recibí el gran honor de ser invitada por Dave Sanderson a su charla en Panamá ante un grupo de emprendedores de todas partes del mundo. Su historia me conmovió por lo simple, pero a la vez contundente, de su mensaje: el pensamiento positivo y el liderazgo puede convertir a una persona común en un héroe. O, dicho de otra manera, cómo puedes cambiar el destino de alguien por las decisiones que tomas en un momento determinado.

Dave Sanderson fue uno de los 155 pasajeros a bordo del vuelo 1549 de US Airways célebre porque el 15 de enero de 2009 amerizó de emergencia en el río Hudson luego que perdiera ambos motores por chocar con unos pájaros. Fue el último en bajar del avión.

Luego de hacer lo imposible para subirse al vuelo que lo llevaría a una rutinaria reunión de negocios en Charlotte, Dave consigue finalmente sentarse en los nunca bien queridos asientos ubicados en la parte trasera del avión. Después de 7 minutos del despegue, cuenta, escucha un estruendo y mira asombrado por la ventanilla como los motores arden en llamas. Después de unos segundos, el capitán Chesley Sullenberg abre su micrófono para ordenar: ‘posición de impacto’. Es aquí cuando el miedo se instala en el estómago esperando lo peor, pero una serie de decisiones cambiaron el curso de lo que pudo ser una tragedia.

Primero, el capitán, con su experiencia de más de 40 años en el aire, toma la decisión de amerizar en el río Hudson, no sin antes considerar que debía evitar a toda costa impactar contra el puente George Washington, que a esa hora pico tendría sobre sí transitando unas 400 vidas. Pasa a escasos 300 metros sobre dicho puente y logra un exitoso amerizaje.

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Después del impacto, se siguió con el protocolo de apertura de puertas y deslizadores. A pesar del pánico, Dave recordaba una y otra vez la frase: ‘si piensas que no puedes, entonces DEBES hacerlo’, por lo que toma la decisión instintiva de ayudar a los demás pasajeros a salir de manera ordenada y segura. Estaba convencido de que si hacía las cosas correctas, Dios se haría cargo de él; y para él lo correcto era poner la vida de los demás primero.

Así fue como los 154 pasajeros lograron salir con vida de este episodio y sólo 8 pasaron por el hospital debido a heridas menores o condiciones propias de hipotermia: por la decisión de un par de hombres de poner por encima de sí mismos la vida de otras personas.

Cada una de sus palabras me iba llevando no sólo a vivir la escena, sino a comprobar cómo la vida nos va presentando situaciones inesperadas para demostrar, de alguna manera, nuestra capacidad de superación innata. Cómo podemos transformar la vida de las personas que nos rodean cuando nos conectamos con sus necesidades y volvemos nuestra atención hacia la contribución que podemos dar. Cómo somos capaces de usar el miedo para movernos hacia adelante y hacer la diferencia.

Y tú, ¿qué decisión tomarás hoy para ayudar a tu familia, a tu comunidad,  a tu país? ¿Cuál es esa contribución única que sólo tú puedes ofrecer? Haz de esa contribución tu misión y conviértete tú también en un agente de cambio.



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