Positivismo para adelgazar

“Si tienes un trastorno alimentario o de sobrepeso busca ayuda. La vida es demasiado corta para pasar todo nuestro tiempo obsesionado por la comida y el peso”.
Talane Miedaner

La intención es lo que cuenta… Seguramente has oído y dicho esta frase o esta otra: “tranquilo, que lo importante es la intención” se utiliza cuando se tiene la confianza de que la persona tenía una buena intención de dar un detalle, regalo o colaboración y no pudo cumplir por causas ajenas a su voluntad.

Aunque comprendemos la intención, sabemos que la intención fue buena pero el resultado no. Algo así nos ocurre en nuestro interior con muchas conductas asociadas al proceso de adelgazamiento, aunque queramos hacer todo lo necesario para lograr el peso ideal, tenemos hábitos muy arraigados como comer en exceso, tener una vida sedentaria, no cumplir las dietas, no motivarnos a hacer ejercicios o dejar de perseverar al ver los primeros avances, etc. Son comportamientos que no quisiéramos tener, queremos cambiarlos y no podemos, pero creamos un círculo vicioso y después nos arrepentimos, sentimos culpables, resignamos, queremos cambiar y volver a empezar.

Una de las premisas básicas de la Programación Neuro Lingüística PNL, es la intención positiva, este principio establece que en algún nivel del ser humano todo comportamiento tiene (o tuvo alguna vez) una intención positiva. Debajo de estos comportamientos inadecuados hay una pequeña intención de protección, honra de valores, modelaje a seres queridos, que busca “salvarnos” de algo, evitar que hagamos algo inadecuado y actúa como un “saboteador” de nuestro objetivo no permitiendo obtener los resultados deseados, ya que éste genera una lucha interna contra el objetivo que generalmente gana. Normalmente se le llama “saboteadores” pero en el fondo son unos “salvadores” de un valor más profundo que al ser atendido, revisado y actualizado se convierte en un estupendo aliado del objetivo de tener un peso saludable.

Por eso al identificar la intención positiva se reprograma con PNL a través de una negociación interna en la cual se logra satisfacer tanto la intención positiva como el objetivo anhelado. En mi experiencia, una vez realizada la reprogramación con PNL para convertir ese “saboteador” en un “aliado” la persona comienza a adelgazar con más facilidad pues ya no tiene ese freno emocional o psicológico que lo mantenía detenido a pesar de hacer dietas, ejercicios y todo tipo de fórmulas para bajar de peso.

Recientemente trabajé con una mujer que identificó dos intenciones positivas fuertes: creía que si adelgazaba podía mostrar todo su atractivo y temía serle infiel a su pareja y en consecuencia perder a su familia. Pero la gordura realmente sustituía su asertividad: no sabía decir no, pedir lo que necesitaba, poner límites a otras personas y a sí misma, obviamente tampoco le podía decir no a ciertas comidas, ni a los dulces. Luego de la primera sesión en lugar de reaccionar con su cuerpo lo empezó a hacer con una comunicación efectiva, supo poner límites a otras personas y a su ingesta de dulces sin luchar y está adelgazando maravillosamente.

Generalmente, las personas no son conscientes de las intenciones positivas que subyacen en sus objetivos, éstas ocultas debajo de muchas capas de otras intenciones, excusas y justificaciones. Identificar específicamente la intención positiva responsable del freno es personalizado para cada caso, pues es clave para un cambio efectivo, se pueden realizar acercamientos con el ejercicio que les dejo a continuación, pero a veces es tan complejo como querer sacarse una muela uno mismo.

Convierte la intención positiva en una aliada para adelgazar:

Toma un tiempo en un lugar donde estés tranquilo y sin presiones:
Piensa en un comportamiento que quieras cambiar – Solo uno que sea el más sencillo de los que tienes.
Pregúntate: ¿Cuál es la intención positiva de este comportamiento?¿qué obtengo o gano cuando lo realizo?
Una vez que tengas la intención positiva, identifica formas para atenderla y satisfacerla.



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