Prepararse para el retiro activo III

Prepararse para el retiro activo III

“El que tenga un amor, que lo cuide, que lo cuide, la salud y la platita que no la tire, que no la tire”.

En la primer entrega de esta serie conversamos sobre el Internal Busyness. En la siguiente conversamos sobre el Sentido de la vida el cual nos servirá de ancla para la toma de decisiones, porque una de las grandes preocupaciones a la hora de pensar en migrar de actividad laboral de jornada completa, es aquella relacionada con el dinero. La otra gran preocupación es la salud, que es la Inversión sin la cual no podemos vivir.

Algunas personas me preguntan porqué comenzar a los 45 años la preparación al retiro. La respuesta es que si hablamos de seguridad, la visión de los factores financieros y de la salud es muy distinta en los cuarenta que cuando ya se encuentra uno en el grupo sexagenario. En el primer grupo hay que comenzar a ocuparse, en el segundo hay que administrar lo que hay.

En materia de salud, el enfoque debe ser preventivo. La recomendación es tener al menos un examen anual con el odontólogo y con un médico internista en quien confíe, quien le remitirá al especialista cuando considere que es necesario. Cuando tenemos que ir al médico y compramos medicinas por tener problemas de salud, además de sentirnos mal, utilizamos tiempo y dinero nuestro y de la familia, este dinero es gasto. El enfoque preventivo es una inversión.

En materia financiera es natural la desconfianza, vistos los problemas de la economía mundial. El instinto básico de supervivencia te dice que abras un agujero en el patio y entierres las morocotas, aquí la reflexión es diferenciar lo que deseamos de lo que necesitamos, como le explica la sacerdotisa vudù del bayou Mama Odie en la película  “La princesa y el sapo”.

En la práctica se observa que el problema está en que no siempre sabemos lo que queremos. Saber lo que uno quiere solo tiene un responsable, uno mismo. Ningún especialista puede tomar decisiones por usted. Pero no se asuste, uno no tiene que saber de todo en la vida, así que hay momentos en los cuales hay que buscar a alguien que sepa y consultarle.

El Dr. Barry Schwarz, Paradox of Choice: Why More Is Less, dice que las decisiones cotidianas se han vuelto sumamente complejas debido a la abrumadora cantidad de información sobre opciones. Aún cuando se supone que esto debería brindarnos mayor satisfacción, hay que cuidarse de que el exceso de oferta nos plantee tomar decisiones antes de tiempo y crearnos expectativas poco realistas y sobre todo hacernos sentir inseguros por no haber analizado lo suficiente. Las preguntas que nos sugiere hacernos a nosotros mismos son:

¿Cuánto es suficiente? ¿Cuál es la diferencia entre  “lo bueno” y “lo mejor”? ¿Qué expectativas tenemos como resultados de nuestros actos?¿Qué tan importante es prestar atención a lo que están haciendo u opinan las personas que nos rodean?

Cómo elegir su especialista (aplica a cualquier especialista médico, odontólogos, asesor financiero): Pregunte mucho, como primeriza a pediatra, si no le gusta o le hace sentir intimidado pues no es el que usted necesita. La inteligencia de los sabios es la humildad y la sencillez, aléjese de los sabelotodos prepotentes. Revise las credenciales. Vea si esta colegiado, las asociaciones a las cuales pertenece. La historia personal y profesional. Conozca la red de contactos de su especialista. No es suficiente que sea pariente suyo y su papá sea ejemplo de bondad.

La gente se conoce por sus logros tangibles. Ser parte de una Universidad o empresa de prestigio dice que salió airoso del proceso de selección. Si trabaja por su cuenta averigue quiénes son los clientes y ¡llame!. ¡Vea los pelos grises del burro, pero mejor si ve al burro!

Valide que el especialista entiende su situación, ¿cómo la ve?, ¿ha  manejado casos como el suyo?, ¿quiénes conforman su equipo?, ¿cualificaciones?, desde el mensajero y la señora de limpieza hasta los directores. ¿Están contentos? ¿Son amables?. Insista en tener un segundo a bordo a quien llamar cuando usted lo considere y si su especialista no esta disponible. Cuando se trata de su salud y sus haberes, hay que concederse tiempo para explorar y no se sienta culpable de decidir quedarse con sus finanzas básicas de toda la vida que al final de cuentas le han permitido vivir hasta hoy.

Si no le gusta el asesor, le recuerdo lo que decía mi suegra: “más vale un segundo rojo que cien años pálido”. Es decir: de las gracias y ya. No se comprometa por verguenza. Mientras decide, vaya haciendo inventario de sus haberes y cuide los centavos que los dineros se cuidan solos, porque como dice mi cuñado: “Con los reales del mercado no se va a la bolsa”… ni se va al bingo ni se compra lotería (esto lo digo yo).
 



Deja tus comentarios aquí: