Prepararse para el retiro activo

“Te puedo atender en el tiempo que me queda para el estornudo o para el bostezo”, eso decía mi primo abogado, él era de esas personas que tienen que hacer muchas cosas a la vez. Usan dos celulares al mismo tiempo, en horarios de 24/7; en la casa u oficina deben llevarse el inalámbrico hasta el baño, tienen que mantenerse conectados por diversos medios, y la principal razón es porque existen decisiones importantes y toma de acciones que dependen de ellos.

Como es obvio, una persona en tal grado de actividad debe realizar un plan sostenido de transición para lograr su retiro activo o jubilación, es decir, la transición de una actividad laboral de dependencia en la cual tu tiempo esta comprometido, a una actividad de independencia en la cual puedes decidir que deseas hacer con tu tiempo. Para tener una transición adecuada y armoniosa hay que prepararse en diferentes aspectos de tu vida: tu salud y bienestar personal, tu red social primaria, la familia,  tu base económica de respaldo a tu retiro, tu red social y el sentido de vida. Algunos autores consideran que la preparación debe comenzar a los 45 años.

Para iniciar esta transición, debemos identificar nuestros niveles de ‘Ocupación Interna’ o ‘Internal Busyness’ (no Business). Esto se define como una serie de pensamientos generados internamente, basados en creencias y que incluyen las correspondientes respuestas corporales, que fueron desencadenadas por un día especialmente ocupado o por una gran cantidad de demandas que compiten a la vez.  Pero a diferencia de las ocupaciones externas, las internas no desaparecen cuando se realizan las tareas.

Cuando nos decimos  que estamos tan ocupados que nos es imposible añadir nada más, aún cuando sea una necesidad o un beneficio para uno mismo, hay que preguntarse que tipo de ocupaciones nos están angustiando: si son externas o internas. Una pista que le indica que puede estar sufriendo el síndrome de ‘ocupaciones internas’ es la siguiente: cuando usted no tiene una tarea inmediata en cuestión, cuando tiene un tiempo para dedicarse a una actividad de esparcimiento o a estar tranquilo, y sin embargo, se encuentra  girando internamente, preguntándose qué se le ha olvidado hacer, eso es ‘ajetreo interno’.

Una buena metodología de organización y planificación del trabajo y de las actividades, nos ayuda a administrar la ‘ocupación externa’. Pero administrar la que llamamos ‘interna’ es muchísimo más complejo. La creencia está relacionada con la percepción del tiempo como un recurso finito, el cual tratamos de exprimirlo al máximo y utilizarlo de la manera mas productiva y rentable.  Por esto para muchas personas, invertir tiempo en actividades como la meditación, la contemplación, la lectura y los hobbies puede ser un desperdicio, ya que no perciben el beneficio tangible. Como mucho, observan cuál es la influencia que ello puede tener en su carrera, o ven las ventajas relacionadas, como por ejemplo, que nos ayuda a mantenernos jóvenes para que podamos salir a trabajar más.

Es decir, no perciben el valor de la fuente de la paz y el bienestar. Este supuesto de que si vamos a gastar tiempo en algo, que sea para producir un rendimiento medible, es una raíz de ocupaciones internas. El ego se siente: «Si estoy ocupado, eso significa que existo”, te sientes parte del ritmo de la vida. Nuestra cultura refuerza la idea de que estar ocupado es igual a ser productivo e importante. Así que comenzar a pensar en este concepto es el primer paso para la transición.



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