Promovamos la diversidad a través del juego

En una sociedad en la que el “bullying” o acoso escolar es una epidemia, es fundamental enseñarle a nuestros hijos a respetar a los demás sólo por el hecho de estar vivos, más allá de que sean o no iguales a nosotros.

Los niños deben aprender desde pequeños que aquél que tiene dificultades para comunicarse, ver u oír, o que tiene un aspecto diferente al suyo, por ejemplo, es igual de valioso e importante y tiene derecho a ser apreciado e incluido.

Y como la mejor manera para que aprendan es a través del juego, Salomé Cabrera, maestra y creadora de @juegosporlapaz ofrece algunas actividades sencillas y originales que podemos hacer con nuestros hijos mayores de 6 años para enseñarles a celebrar las diferencias.

  • Juguemos a comunicar un mensaje sin voz a través de señas o mímica. Conversemos con el niño acerca de las personas que no pueden hablar: qué retos enfrentan, cómo se hacen entender, qué podemos hacer para comprenderlos mejor. La idea es que nuestro pequeño se ponga en el zapato de los demás.
  • Juguemos a orientarnos, vestirnos y comer con los ojos vendados. Un poco como si se tratara de aquel juego de la infancia “la gallinita ciega” invitemos a nuestro hijo a vendarse los ojos e intentar hacer actividades rutinarias así. Luego pidámosle que sea él el que le vende los ojos a mamá, intercambiemos experiencias y hablemos sobre las personas que no pueden ver.
  • Pintemos usando el pincel con la boca o los pies. Además de tener un fin didáctico esta actividad es divertidísima y el resultado puede ser incluso más artístico que si lo hiciéramos con las manos. Podemos explicarle a los pequeños que las personas que no tienen brazos igual tienen sueños y talentos.
  • Juguemos básquetbol sentados en una silla. Invitemos a nuestro pequeño a encestar la pelota sin usar sus piernas y conversemos sobre aquellos que tienen alguna discapacidad motora y cómo logran sobreponerse a ella.
  • Cuando estemos en un sitio público ofrezcámosle a una persona mayor o discapacitada el asiento. Los niños aprenden por imitación. Expliquémosle por qué lo hacemos y alentémoslo actuar igual en una próxima oportunidad.
  • Invitemos al niño a despojarse de alguna pertenencia. Generosidad es compartir lo que tenemos no lo que no queremos. Otra opción es ir juntos a hacer algún donativo para que comprenda el valor de la empatía. También es buena idea inscribirse en una caminata familiar. Así colaboran con alguna causa mientras se ejercitan y cumplen una meta.
  • Con dos huevos que tengan cáscaras diferentes (ya sea blanca o distintas tonalidades de “color carne”) mostrarle al niño como son iguales por dentro. El objetivo es que entienda que aunque dos personas luzcamos diferentes, en el fondo somos iguales pues todos tenemos aspiraciones y sentimientos.

Para estas y otras ideas que facilitarán tu vida como mamá (o papá) sigue en Twitter, los viernes a las 6:30 pm, el hashtag #TandaCreativa.

 



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