¿Propósito o trabajo?

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Hasta ahora quizás has pensado que tu propósito en la vida está únicamente relacionado con tu trabajo o tu profesión, o quizás ni siquiera te has detenido a pensar en ello… pues te cuento que es mucho más que eso.

Conectarte con tu misión significa tu propia realización como Ser; es hacer en la vida lo que realmente para ti tiene un significado porque está en perfecta armonía con tu plan divino y contribuye con tu evolución y crecimiento espiritual. Es hacer lo que te enriquece como individuo y te convierte en un mejor ser humano. Esto no solo te beneficia a ti, sino que la armonía que experimentas en tu vida la extiendes hacia todo y todos los que te rodean. Por lo tanto, te transformas también en instrumento de la divinidad porque estás contribuyendo a elevar las vibraciones de todo el planeta. “Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo”, decía Gandhi.

Sin importar la actividad o el oficio que estés desempeñando, lo importante es que cuando empieces a vivir con un propósito, amarás realmente con todo tu corazón lo que haces y comenzarás a llevar una vida llena de inspiración, permitiendo que la creatividad, el amor y la bondad fluyan a través de ti. Cuando tu quehacer diario se corresponde con lo que le da sentido a tu vida, te sientes también bendecido, agradecido y feliz.

Muchos son los que se resignan a tener un empleo solo para tener con qué pagar las facturas, y se conforman con ello porque en su interior sienten que no tienen la libertad, la capacidad, las habilidades o el conocimiento para aspirar a un trabajo que les guste de verdad. Al sentirse atrapados en una realidad que no les pertenece, se sienten muy frustrados e infelices por ello y trasladan este malestar a todos los demás aspectos de su vida, principalmente a la familia y/o su relación de pareja.

Por otro lado, para sentir que estás alineado con tu propósito no necesariamente tienes que estar desarrollando tu carrera o tu vocación. En ocasiones simplemente se trata de que disfrutes y des lo mejor de ti en lo que sea que te estés desempeñando. Tanto si estás fregando los platos, como si estás lavando tu auto o estás preparando una cena familiar, te sientes inspirado y reconoces que a través de esa actividad también puedes expresar amor y bondad hacia quienes te rodean y hacia ti mismo. Puedes lograr la expansión y la individualidad que tu alma necesita.

Cómo descubrir tu propósito

  1. Conéctate con tus deseos. Hay un modo muy rápido para entrar en contacto con tu propósito: descubre qué te apasiona, qué te hace feliz. Atrévete a escuchar la voz de tu corazón y pregúntate, siendo muy sincero y dejando a un lado tus miedos: ¿Qué te apasiona? ¿Qué te gusta hacer? ¿Cuáles son las cosas que realmente te importan en la vida? Con tus respuestas construye una lista de todo lo que te interese y te cause emoción. La idea es que te des el permiso de conectarte con todos esos talentos y capacidades que Dios ha puesto en ti.
  2. Exprésate. Permite que tus verdaderos sentimientos afloren para que comiences a vivir la vida desde tu verdad. Haz algo creativo, como dibujar, pintar, cantar, bailar, escribir, tomar fotos y disfrutar de la belleza que está a tu alrededor. Al hacerlo podrás hallar las claves para conectarte con tu propósito de vida. Tienes la capacidad de transformar tus proyectos en algo más, solo tienes que atreverte a dar ese salto de fe y dejar que tu creatividad fluya.
  3. Deja que sea la inspiración la que te guíe cada día. Cuando descubras aquello que te apasiona, no te afanes en definir y tener perfectamente planificado todos los detalles de cómo lo realizarás, solo ocúpate de mantenerte centrado en lo que harás, de conectarte con ese sentimiento de gratitud y alegría que surgirá en ti cuando lo logres y de confiar en que tu Yo Superior te mostrará el camino. Mantén un flujo continuo de pensamientos positivos y enfocados hacia lo que quieres. Libérate de todo aquello que te impida ver manifestado lo que deseas.
  4. Pon manos a la obra. Para que la felicidad comience a ser parte de tu vida a través de la conexión con tu propósito, trata de incorporar en tu vida diaria un poco de tiempo para que realices algunas de las cosas que te apasionan. Si lo haces, poco a poco te conectarás con la energía necesaria para encaminarte hacia una vida más feliz y con mayor sentido. Es hora de tomar acción, permite que tu entusiasmo, coraje y autoconfianza emerjan.
  5. Dar para después recibir. Si quieres que la felicidad y la abundancia prevalezcan en tu vida debes actuar como la esencia de Dios, dar y compartir sin esperar nada a cambio. Es más fácil conectarnos con nuestro llamado primordial si de manera desinteresada dedicamos algo de nuestro tiempo a un propósito mayor que nosotros. No se trata necesariamente de regalar dinero ni cosas materiales, sino de permanecer en la misma frecuencia vibratoria de nuestra fuente, permitiendo que esta energía sirva de imán para nosotros.
  6. Permite que tu sabiduría aflore. Confía en tu sabiduría interior y en que sabrás siempre qué hacer, qué será lo mejor y más adecuado para ti, y con esa certeza lánzate a la acción. Cuando escuchamos el llamado de nuestro corazón y nos desprendemos del ego, la presencia de Dios nunca nos abandona. En ti está emergiendo una nueva forma de ser y a medida que vayas madurando hacia tu verdadera esencia, verás cómo tu vida también se va transformando.

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