Prudencia Vs Cobardía

Actualmente mi país, Venezuela, atraviesa una vez más un momento sumamente difícil en el acontecer nacional, se trata de una exigencia estudiantil que se ha trasladado a los distintos sectores de la sociedad civil venezolana, y ¿qué exigen?, pues exigen seguridad, abastecimiento, salud, libertad de prensa, etc. Es decir, necesidades básicas que no están siendo cubiertas por el estado.

La sociedad civil venezolana ha tildado de cobarde a Henrique Capriles Radonski, líder de la oposición venezolana, por no tener un discurso violento y no tomar acciones radicales ante los ataques que el gobierno ha arremetido en contra los manifestantes.

Ya estando en contexto podré explicar por qué me pareció importante establecer la diferencia que existe entre la prudencia y la cobardía, ya que ambas tienden a confundirse, señalarse y hasta tratarlas como sinónimos, lo cual es literariamente un error garrafal.

Empecemos por definir  Prudencia: Se define como prudencia a la capacidad que dispone la razón a discernir el verdadero bien del mal para cada circunstancia, y a elegir los medios adecuados para realizarlo. Es una de las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Templanza, Fortaleza). Es guía de las demás virtudes, indicándoles su regla y medida. En fin, es la virtud intelectual del obrar humano.

Por lo tanto la prudencia vendría siendo como dicen en criollo, actuar con cabeza fría, ver las cosas desde afuera para poder obtener el mayor beneficio de la situación en la que se está y llegar al objetivo que se desea.

Ahora bien, definamos Cobardía, de todas las definiciones que encontré, la que para mí tenía real sentido es esta: se define por cobardía a la degeneración de la prudencia, es decir, saber lo que es justo y no hacerlo. El cobarde no es el que ignora lo que es justo, sino el que, sabiéndolo, no lo realiza.

Una sociedad que actúe bajo la prudencia es una sociedad por definición madura, con valores y principios bien constituidos ya que su actuar es en pro del bien y bienestar de un todo evaluando siempre las consecuencias antes de actuar, así mismo, una sociedad cobarde es aquella que es incapaz de levantar su voz para exigir lo que por ley se merece. Un buen líder siempre luchará por la prudencia porque el actuar imprudentemente traería consigo consecuencias graves como la pérdida de vidas.

Aristóteles y Santo Tomás de Aquino clamaban que la prudencia no sólo trata de lo universal, sino que debe conocer también lo singular. El prudente tiene algo de explorador, busca explotar nuevas oportunidades; más que actuar adecuadamente, pretende hacer las cosas adecuadas.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido prudentes y cobardes, a todos nos toca, sin embargo, estaría mal que nos gobernara la cobardía, ya que entonces seriamos instrumento de nuestro propio martirio, porque no seriamos capaces de alzar la voz en pro de nuestro propio beneficio, por consiguiente no lo haríamos en pro de otros y mucho menos en pro del país.

Es el momento de madurar, de dejar las pasiones, de organizarse, de ser consistentes con lo que pensamos, decimos, exigimos y hacemos, de dejar la crítica y aportar ideas, de no desestimar el papel del otro, entender de una vez por todas que lo que hace grande al adversario es la unión independientemente de las diferencias, definitivamente aprender que no somos perfectos y que si no sales a marchar, si no votas, si no apoyas a la causa, TU INDIFERENCIA son puntos a favor de eso que tanto críticas, es el momento de dejar de ser políticos y luchadores de sobremesa, ¡dejar de un lado la indiferencia! Aplaudo la prudencia, aplaudo la organización, porque Roma no se hizo en un día, y es algo que el ser humano parece haber olvidado, no es una cuestión de fe, ni de decir lo que hoy en día a muchos les molesta, eso de “el tiempo de Dios es perfecto”, se trata simplemente de aprender a ser estrategas porque ya las novatadas las pagamos bastante, ¿no crees tú?

Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies.

 



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