¿Pudo más la comida en Diciembre? 5 pasos para rectificar el curso

¿Pudo más la comida en Diciembre? 5 pasos para rectificar el curso

Nos pasa a todos: las comidas de Navidad son demasiado sabrosas y están rodeadas de demasiadas presiones sociales como para no dejarse llevar. Es normal. De hecho, eso mismo nos ocurre en muchas otras ocasiones del año. Que si un cumpleaños, una fiesta, una salida especial con los amigos, o incluso una reunión de trabajo. Hay montones de momentos en los que simplemente es demasiado difícil seguir “el sentido común” y evitar comer cosas que sabemos que nos hacen daño, y cuando eso pasa la dieta se va al traste.

Pero ¿sabes qué? ¡No hay problema! Porque, cuando se trata de comer sano (y perder esos kilitos de más), intentar hacerlo todo perfecto y al 100% no es realista – ¡ni tampoco necesario! Así que si te has descarrilado en estos días no te des en la cabeza con remordimientos ni arrepentimientos, y más bien sigue estos 5 pasos que te harán retomar el rumbo de tus metas de pérdida de peso en menos de lo que imaginas.

1) Registra

Comienza por anotar en una libreta lo que comiste (y bebiste) en los últimos 3 días, y sigue haciéndolo por varios días más. Un estudio publicado en el American Journal of Prevention Medicine demostró que las personas que llevan un diario de comidas logran perder el doble de peso (y mantenerlo a largo plazo) que quienes no lo llevan. Además de anotar lo que comes también es muy útil agregar detalles como tu estado de ánimo al momento de la comida, con quién comiste, en qué lugar, y cualquier otra información que puedas incluir.

El poner en papel lo que comes, y las circunstancias alrededor de cada comida, te hará aprender cosas increíbles sobre cómo tu cuerpo responde a los distintos alimentos, y te ayudará muchísimo a regular tus comidas en el futuro. No tienes que obsesionarte con lo de contar calorías y medir/pesar todo lo que te metes a la boca (también hay estudios que demuestran que eso lleva al camino del fracaso en la dieta), se trata simplemente de auto-observarte por al menos unos días y sacar conclusiones que te servirán para mejorar tu dieta y evitar desastres en el futuro.

2) Redirige

A veces no son las circunstancias externas y aisladas las que nos hacen descarrilarnos sino nuestros propios hábitos y costumbres que repetimos día a día. Si es tu caso ¡cambia el rumbo! Necesitas comenzar a modificar las circunstancias para que actúen a tu favor, no en tu contra. ¿Pasas por la panadería o el restaurant de comida rápida todos los días de vuelta a casa? Busca una ruta diferente. ¿Nunca desayunas y llegas al almuerzo con un hambre atroz? Prepara algo sencillo para desayunar que puedas comer en el camino y evitarás tomar malas decisiones alimentarias en las otras comidas. ¿Nunca te da tiempo de hacer ejercicio al final del día? Hazlo al despertarte (apenas 5 minutos son suficientes, ¡y cualquier cosa es mejor que nada!).

Es increíble la cantidad de cosas que podemos controlar y modificar para ayudarnos cuando realmente nos lo proponemos. El diario que te dije que escribieras en el primer paso será un gran aliado para identificar qué cosas puedes comenzar a cambiar.

3) Recluta

Llevar una dieta por su propia cuenta es bastante difícil. Hacerlo solo y sin ningún tipo de apoyo lo es mucho más. De hecho, es bastante posible que una de las razones por las que te “descarrilaste” en estas fechas es porque sentiste demasiada presión social. “Anda, es sólo un poco”, “¡Sólo se vive una vez!”, “Por una sola vez no vas a engordar”, “Igual siempre terminas saliéndote de la dieta”. A veces nuestros seres queridos pueden resultar ser los mayores enemigos de nuestras intenciones de perder peso. Por eso debes estar con la mente muy clara en tus propósitos, y pedir la ayuda cuando la necesitas.

Si realmente es imposible contar con el apoyo de la familia, los amigos, y las personas más cercanas a ti, entonces busca ayuda externa: un consejero, un terapeuta, un buen nutricionista o un coach puede ser justo lo que necesitas en este momento para volver al ruedo más fuerte que nunca. También se vale buscarte a un compañero de ejercicios o alguien que se una a ti en el objetivo de comer más sano. Los estudios han demostrado que las personas que reciben apoyo de un grupo externo pierden más peso y logran mantenerlo que quienes lo hacen por su cuenta.

4) Reorienta

En Diciembre nos salimos de la dieta porque hay eventos especiales y las cenas de Navidad y Año Nuevo, pero lo mismo puede ocurrir en otras ocasiones similares. Por ejemplo, conozco mucha gente que siempre termina tirando a la basura sus esfuerzos por perder peso cuando tienen una reunión familiar. Para otros son las reuniones de trabajo. Para mí son las vacaciones. El punto es que casi siempre hay algún evento que se sale de lo normal y nos hace perder el rumbo. Si esto ocurre muy esporádicamente no hay problema. Pero si es algo frecuente o algo que realmente termina haciéndote daño (te lleva a cometer atracones o a descarrilarte hasta por varias semanas) entonces lo mejor que puedes hacer es tener un plan de prevención para esas ocasiones y buscar alguna forma distinta de celebrar que no esté relacionada con la comida.

Hay muchísimas formas de hacerlo mejor la próxima vez. Un truco seguro que puedes intentar cuando sepas que tienes una comida grande por delante, es comer una manzana o alguna otra merienda rica en fibra una hora antes de la comida. También es importante tomar mucha agua, y sobre todo no dejar de comer durante el día para evitar llegar con demasiada hambre al evento. Por lo demás, no olvides que hay muchas formas de celebrar y darse un gusto ¡no todo está relacionado con la comida! Réstale peso emocional a tus comidas y verás cómo las próximas veces tomar las decisiones adecuadas es más sencillo.

5) Reflexiona

Ya ocurrió, ya te saliste de la dieta. ¿Qué hacer ahora? De nada sirve sentir culpabilidad, martirizarte pensando que no tienes fuerza de voluntad, y creer que ya de nada sirve continuar. Estar saludable y perder peso no es una carrera de velocidad ni tampoco un evento de unas cuantas semanas. Tienes que entender que la gente que logra perder peso, mantenerse, y sentirse feliz en su cuerpo ha hecho un compromiso de por vida y se ha tomado las cosas paso a paso, un día a la vez. Para que tú también puedas lograrlo lo primero es que reflexiones sobre tus verdaderas motivaciones, sobre tus “porqués”. Luego, recuerda que nadie te obliga a nada, tú eres el único dueño de tu cuerpo y tú decides en cada momento lo que metes en él. Cada decisión que tomes te acercará o te alejará de tu meta, pero ninguna decisión es definitiva y siempre, siempre, se presentará una nueva ocasión para hacerlo mejor.

Ten siempre presentes tus objetivos y recuerda que estás en control. ¿Hay un momento de debilidad? Pues no pasa nada, haz borrón y cuenta nueva y retoma el camino de nuevo. Para hacer un largo recorrido siempre se comienza con un primer paso. Y si das algunos hacia atrás, recuerda que siempre puedes dar más hacia delante.

Espero que pongas en práctica estos consejos, ahora que comienza un nuevo año es el mejor momento para dejar atrás lo malo y replantarte nuevas metas. No olvides lo más importante: no te obsesiones con hacerlo todo perfecto y permítete cometer errores, siempre es posible rectificar. Comenzar a llevar una vida saludable y perder peso en el camino es muchísimo más fácil cuando cuentas la orientación y el apoyo adecuados.

Imagen de Sabrina Ripke en Pixabay



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