¿Puedes expresar lo que sientes?

¿Puedes expresar lo que sientes?

Seguramente has leído que las emociones que no se expresan buscan salir de alguna forma. De modo que si eres de ese tipo de personas que prefiere callar y guardar todo, deberías considerar trabajar en eso para evitar que tu salud te pase factura.

Quiero analizar este tema en dos vertientes. Primero, en esa dificultad para expresar, y segundo en expresar demasiado producto de que puede que vivas en angustia.

Dificultad para expresar

Una manera maravillosa de entender nuestra conducta es observar a los niños. Ellos son capaces de expresar sus emociones con total naturalidad; es muy sencillo saber si están molestos, alegres, tristes, amorosos y todos fuimos niños. Todos expresamos: ¿qué cambió?

La conducta va siendo moldeada, modificada, por las experiencias que obtenemos en el entorno por una parte y, por la otra, por la forma como interpretamos lo que nos ocurre. Por ello, personas con experiencias similares pueden desarrollar patrones de conductas distintos.

Un punto clave para poder expresar tu sentir es darte cuenta de la necesidad de hacerlo, por supuesto, sin lastimar a nadie, pero entendiendo que liberar es sanador. El otro factor de gran importancia es soltar la relevancia que puede que le des al “qué dirán”. Muchas personas viven atrapadas y condicionadas por el peso de las opiniones de los demás, y eso las lleva a perder autenticidad, a no permitirse ser vulnerables por temor a ser rechazadas o cuestionadas.

Yo recuerdo que de niña mi madre fue muy enfática conmigo en este punto; me decía que no me dejara afectar por lo que los demás pensaran de mí, me invitaba a reflexionar sobre preguntas como: ¿ellos te mantienen? ¿Si tienes un problema vienen a resolverlo? Estas preguntas tan sencillas me hicieron entender que el asunto era, es y será siempre conmigo, con mi sentir, con mis valores, con mi conciencia.

Pude entender que no importa que el ser vulnerable pueda ser mal visto. Así como la ley de la selva donde sobrevive el más fuerte, pareciera que se nos educa para ser duros y, ni hablar de cómo se le enseña a muchos hombres con el famoso “los hombres no lloran”.

Ser vulnerable, permitirte sentir y expresar es positivo y liberador, te permite ver con luz las áreas o situaciones de tu vida que deben ser trabajadas y mejoradas.

Por supuesto que se puede expresar sin sobrerreacción, no es hacer una pataleta o pegar gritos; una cosa es expresar y otra descontrolarse. De modo que si sueles ser víctima de esto, una buena práctica es esperar, manejarte en silencio, respirar y expresar con la persona adecuada cuando la “calentura” haya bajado.

¿Cómo vivir con un exceso de vulnerabilidad?

Este es el otro extremo, donde andas por la vida expresando todo en forma constante porque todo te afecta, todo te perturba, y te transformas en un manojo de nervios ambulante. Una cosa es permitirte sentir la emoción y otra muy distinta el dejar que la emoción te derrote.

Aprender a afrontar los problemas sin victimizarte, entender que todo es pasajero es un buen camino, el punto de entendimiento.

Cada vez que enfrentamos situaciones y las superamos nos fortalecemos. Para ello debemos revisar nuestro equipaje: muchas veces llevamos en nuestra maleta creencias irracionales que guardamos del pasado, tales como miedos de que todo va a salir mal; actitudes fatalistas; creencias de minusvalía para enfrentar la vida; ideas erradas de que no cubrimos las condiciones para ser amados; perfeccionismo y sobreexigencia; necesidad de controlar todo para que salga bien… Creencias que arrastramos como cadenas producto de traumas del pasado donde nos quedamos enganchados emocionalmente.

Como verás es un tema de equilibrio el permitirte se transparente, poder mostrar tu autenticidad y aprender a hacer uso de tu inteligencia emocional, poder sentir emociones sin quedar atado a ellas. Entender que el pasado no te define, ser tolerante contigo, aceptar que te equivocas y eso está bien. Aprender a reírte de ti mismo, y entender que tienes los recursos (desarrollados o por desarrollar) para poder enfrentar cualquier situación y salir airoso.

Eres un milagro de la vida, no eres menos que nadie y tienes el derecho a sentir y a dejar ir, a ser tú mismo y, sobre todo, a no sobredimensionar lo que te pasa. Son tus experiencias, todas pasajeras como pasajera es la vida.

Imagen de Holger Langmaier en Pixabay   



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