A punto de

Sí, como un buen plato que se está cocinando. A veces la esencia de tu vida se traduce en ese momento en el que estás a punto de… a punto de lograrlo. Da miedo ¿verdad? O bueno, a mí me da miedo. Saber que estás justo en ese momento que causa vértigo, emoción, placer y miedo. Todos los ingredientes juntos. Hablar desde el corazón y desde la honestidad es una de las cosas más complejas del mundo. Aquel que puede escribir se vuelve, sin querer, un traductor de sentimientos. Hace unos días recibí un email de una chica de Alemania, donde me contaba que nunca pudo sentirse más identificada con un texto que con ese que escribí, en medio de tanto caos, como el de mis ataques de pánico y pensé: – que difícil es ser responsable de mis acciones, de lo que escribo- tenía que estar ahí para ella, como muchos han estado para mí. Hoy cuando ya sé que mi libro está próximo a imprimirse, que estoy a punto de dar a luz mi primer hijo literario, me asusté. Y es normal asustarnos cuando estamos a punto de lograr algo que nos propusimos. Y entonces es cuando surgen mil demonios en tu cabeza, mil excusas para no lograrlo, el tiempo, la vida, las ocupaciones, todo con tal de no lograrlo. Todo lo válido para no llegar a la meta, entonces recurro a mí misma y me digo: – vamos que falta poco– cuando estás a punto de lograr algo es cuando más reticencia puedes llegar a tener. Vamos a vencerlo, el camino está andado, las experiencias hablan por sí mismas, no te dejes devastar por las excusas que tu yo interior te puede poner.

¿En qué lugar estás? En ese en el que estás a punto de renunciar a ese empleo que no te llena, en ese en el que estás a punto de decirle a esa otra persona que se merecen (ambos) salir a buscar a algo nuevo que te llene la vida, en ese en el que estás a punto de vencerte a ti mismo y decirte –oye, no era tan complicado–. La vida es maravillosa, si así la queremos ver, nuestras metas sólo están lejos cuando queremos que ellas estén a distancia. La realidad es que si cada día pones el máximo de tu potencial para lograr algo, no tengas dudas, las fichas de ese rompecabezas aparecerán. Y así fue, yo ni siquiera sabía que quería escribir un libro y el universo fue conspirando para que ese momento llegara. ¿Qué buscas tú? ¿Independencia?, ¿Que tus cuadros te den para vivir?, ¿Que lo que escribes se lea?, ¿Que lo que haces se venda? Hace un tiempo decidí perder la expectativas, sí, esas que están cargadas en los bolsillos de tus abrigos y de tu corazón y pensé en dejar que la vida fluyera, como el agua. A uno le dicen siempre que hay que ser como el agua, que cosa más compleja cuando no te sientes líquido, qué cosa más extraña cuando eres solo espesor.

Soltar, esa palabra, soltar. Dejar que todo vaya con su ritmo único, con ese maravilloso vaivén que tiene la vida. Solo tienes que apoyarte en lo que más te sale del corazón. ¿Lo tuyo son los números? ¿O hacer reír a la gente?, quizás puede ser hacer planes matemáticos, o tal vez imaginar estrellas en el cielo, bueno, concéntrate en ello.

Ama lo que haces, sea lo que sea que hagas, siembra, ve poniendo poco a poco las semillas en el lugar que tu corazón te indique, lo demás vendrá, aun cuando no lo esperes.

Lo más probable es que la felicidad, el éxito, la vida, te toque la puerta una mañana de abril y te diga: -hola, aquí estamos– solo esperaba que estuviéramos preparados para acudir al encuentro de esa vida que soñábamos.

No dejes ir tus sueños en medio de lo cotidiano, dedícale media hora al día a lo que tú quieres lograr, a eso que crees que amas, despiértate un poco más temprano, no importa cuántas veces escuches que no es suficientemente bueno lo que haces, no importa cuántas veces te digas a ti mismo que no vas a triunfar. Corta con eso.

Apóyate en los vínculos que creen en ti. Cree, porque creer es crear. Crea, porque crear es accionar. Logra, porque lograr es ser coherente contigo mismo. Cuenta tus sueños, habrá alguien que te de la herramienta que desconoces para lograrlo. Siempre hay personas que han caminado ese camino que tú deseas despertar.

No te detengas cuando estás a punto, es el momento más difícil, porque casi sabes que lo has logrado y llega nuestra querida voz interior de: -pero esto no es lo suficientemente bueno. Y ante todo, si amas lo que estás haciendo, es más que seguro que encontrarás el eco de tu voz cuando creías que no la habías encontrado.

Te dejo unos tips que me han ayudado:

  • Al despertar escribe una página sobre lo que deseas lograr.
  • Haz una carpeta en tu compu de los lugares que quieres visitar.
  • Sé de esas personas que cree en lo imposible.
  • Busca amigos alrededor que han logrado sus metas y pregúntales cómo lo lograron.
  • Tu camino es único sólo tú lo puedes dibujar.
  • No te rindas, y no permitas que el miedo a la felicidad te atrape cuando estás a punto de lograrlo.
  • Desea, sueña y hazlo.

A veces solo necesitamos dedicarnos, sentarnos a pensar y ejecutar eso que tenemos en la mente y creemos que es tan difícil de lograr, tiempo, paciencia y voluntad, son los ingredientes más certeros para lograr lo que antes creíamos imposible. “Imposible es nada”.

 



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