Puntos de vista: cómo interactuar desde tres perspectivas

Puntos de vista: cómo interactuar desde tres perspectivas

Una gran verdad dice que “nosotros no vemos el mundo como es: lo vemos como somos nosotros”. En el proceso de los puntos de vista es posible aplicar tres perspectivas que son especialmente útiles en caso de diferencias, disputas o discusiones, e, incluso, cuando quieres tener mayor amplitud de criterio sobre cualquier cosa.

  • Las tres perspectivas

Una primera posición es la que siempre surge espontáneamente, y tiene que ver con el yo mismo. Es indisoluble del esquema de pensamiento de cada uno, y se construye con base en la historia personal, las creencias y las percepciones que se tienen. Esta mirada desde el yo mismo es subjetiva, puesto que representa apenas una parte del universo de la realidad de las cosas, y se conjuga con las emociones y los sentimientos. Al mirar desde el yo mismo, generalmente evitamos conectar con la posibilidad de otras alternativas paralelas.

Esta primera posición es la que surge cada vez que emites un juicio sobre los demás: lo haces desde tu perspectiva, desde tu yo personal. Esto es lo que significa, simplemente, ver las cosas, y representa tu visión individual.

La segunda posición es la que permite que te pongas en los zapatos de la otra persona. Saldrás de tu particular mirada, y establecerás la empatía. Esta segunda opción es fácil de lograr cuando alguien piensa parecido a nosotros, o le tenemos un afecto especial. El desafío es practicar la empatía cuando tenemos visiones opuestas de las cosas en cualquier aspecto.

Practicarla constantemente es un ejercicio que te permitirá empezar a entender al otro —no necesariamente adherir ni justificar—, y respetar su posición particular. Hazte preguntas como: ¿qué está sintiendo esta persona para actuar así? ¿Qué cosas lo desafían? ¿Cuáles son sus objetivos?, para lograr ser más empático. Así tendrás más información. Esta posición te permite mirar más profundamente las cosas, y ayuda a acercarte a la posición del otro.

Por último, la tercera posición implica que te distanciarás, observarás una nueva realidad desapegada de las emociones y sentimientos. Es como si tomaras un vuelo en un avión y miraras las cosas desde arriba, de costado, desde abajo; es decir, en diferentes perspectivas.

Te ayudará preguntarte: ¿Qué es lo que ha detonado este problema? ¿Cómo interactúa esta persona frente al problema? ¿Qué objetivo se propone? ¿Qué estoy sintiendo respecto a la situación? ¿Cómo repercute en mi cuerpo y mis emociones? Esta es la posición ideal para observar.  Serás un observador externo.

Al cambiar tus filtros internos y moverte entre estas posiciones, podrás tener mayor perspectiva y flexibilizar tus puntos de vista, a partir de integrar miradas, con el objetivo de tener otra amplitud de criterios.



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