Puro orgullo natural

Suelo viajar más con cédula que con pasaporte, y no se trata de una nota nacionalista trasnochada, para nada, es mi trabajo y a eso decidí dedicarme. Pero a dónde viajo no es el tema, es a dónde quiero invitarlos a viajar.

Ahorren una platica, pónganse su ropa dry-fit, sus zapatos de goma y empújense a ver de cerca la caída de agua más alta del planeta: nuestro asombroso Salto Ángel. Y es que ¡Cómo no hacerlo si está aquí mismo, en Venezuela!

Su nombre pemón es Kerepacupai Merú y cae desde el Auyántepuy, el tepuy más grande del país, imagínense que es más grande que la isla de Margarita. El salto tiene cerca de 980 metros que caen en el Cañón del Diablo, una grieta enorme que se adentra en las profundidades del tepuy.

salto angelEl viaje comienza volando en avioneta desde Ciudad Bolívar hasta Canaima para conocer su laguna y los saltos. Luego sales de madrugada desde el puerto de Ucaima y navegas por el río Carrao, rodeado de selva virgen, unas tres horas. Luego entras al río Churún, donde comienza el Cañón del Diablo, durante dos horas más. Sobrecoge sentirse rodeado por ese castillo imponente que es el Auyantepuy. Las formas de las piedras moldeadas por los siglos juegan, hacen figuras, aparecen y desaparecen entre las nubes. No sabes si alelarte con el tepuy, refrescarte con los rojos del agua o entregarte a los verdes de la selva.

Pasas varios rápidos donde los pemones despliegan todas sus destrezas de navegación en esas barajitas de curiaras; y de pronto, sin aviso, sobresale como si el tiempo no pasara, una pared gigantesca con un chorrerón de agua que se vuelve llovizna cuando llega a la tierra.

Te bajas de la curiara y caminas una hora y media hasta el mirador de Laime. Es una caminatica intensa, pero nada importa cuando la selva se abre y te permite ver de cerca esa maravilla de la naturaleza. Eso sí es orgullo patrio. El famoso Salto Ángel, el milenario Kerepacupai Merú levanta su falda de nubes y se deja ver un rato sin remilgos. Si el guía te lo permite puedes bajar un poco más y bañarte en una poza que se llena con esa agua helada de tanto volar. Es un ritual impelable si me lo preguntan, no entiendo ir hasta allá y no hacerlo.

Si lo contrataron así, pasarán la noche durmiendo en hamacas frente al Salto y lo verán amanecer, si no, les toca regresar. Pienso que lo mejor es quedarse para asimilar tanta emoción natural.

Por cierto, no dejen basura en ninguna parte, usen sólo jabón azul que es biodegradable y nadie se muere por dejar de lavarse el pelo un día. Lleven ropa cómoda y zapatos para caminar.

Si les entusiasma les doy los datos de algunos campamentos: Campamento Ucaima, Campamento Tomás Bernal, www.sapitotours.com   y como operadoras Akana y Autana

 



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