¿Qué hacer cuando todo cambia?

Neale Donald Walsch, autor del libro Conversaciones con Dios, compartió su sabiduría con los asistentes de la Conferencia Celebrate Your Life que tuvo lugar en Lombard, Illinois, del 10 al 13 de junio de 2011.

En su último libro When Everything Changes, Change Everything, Neale nos recuerda que en la actualidad las cosas cambian a una velocidad extraordinaria. Los últimos 125 años de historia evidencian esta tendencia.
sonia y waslchDe hecho, las cosas van a cambiar y punto, nos guste o nos disguste. ¿Qué papel debemos jugar en tiempos de cambio? ¿Cómo impactan a nuestra evolución espiritual los roles que escogemos desempeñar entre cambios y turbulencias?

La mayoría de las veces pensamos que los acontecimientos de nuestra vida son la causa de nuestra realidad. Falso. Los acontecimientos de nuestra vida tienen poco o nada que ver con nuestra realidad. Nosotros somos los únicos responsables de la realidad interior que experimentamos ante las circunstancias. Todos los eventos están diseñados para abrirnos a la verdad de lo que somos. Los eventos son los estímulos que desencadenan nuestras experiencias.

¿Qué causa nuestra experiencia? Neale nos recordó que nuestra experiencia es determinada por las emociones que sentimos ante el evento. Nuestras emociones definen nuestra experiencia personal. Y nosotros estamos capacitados para elegir nuestras emociones ante las circunstancias. ¡Es una realidad liberadora saber que podemos elegir nuestras emociones! Al entrar en contacto con la emoción podemos, literalmente, preguntarnos: “¿es ésta la emoción que quiero elegir? ¿Es ésto lo que quiero sentir, el estado emocional que quiero cultivar?»

¿Qué produce la emoción? Tras escuchar a Neale, fue evidente que nuestras emociones son el resultado de los pensamientos que escogemos entretener en nuestra mente. Nuestros pensamientos son fundamentales a la hora de sentir y de escoger qué sentir. ¿Y qué genera nuestros pensamientos? Aquello que atesoramos como cierto, como verdadero, nuestra verdad personal. Ahora, ¿de dónde vienen nuestras relativas verdades individuales? De la información que hemos almacenado, procesado y categorizado a lo largo de nuestra vida.

¿Qué ideas contemplo dentro de mi mente? Verdad imaginada. Verdad aparente. Verdad real. ¿Qué experimento? Realidad distorsionada. Realidad observada. Realidad última. ¿Qué es más importante para mí: ser feliz o tener la razón?
las dinmicas de la mente

Esquemáticamente, es así como Neale Donald Walsch describe la dinámica de nuestra mente ante las vicisitudes de la vida:

  1. Ante un evento,
  2. Investigamos y procesamos información
  3. Clasificamos y juzgamos esta información de acuerdo con nuestra relativa verdad individual,
  4. Formulamos nuestros pensamientos,
  5. Afloran nuestras emociones
  6. Y experimentamos
  7. Nuestra relativa realidad personal.

¿Cómo podemos liberarnos de esta cadena de reacciones que tienen como origen nuestro pasado? ¿Acaso podemos evitar ser reactivos? ¿O estamos condenados a ser robots orgánicos? Ante estas interrogantes, Neale nos propuso eliminar la variable «evento» de la ecuación y sustituirla por la variable «ser».

¿Ser o no ser? ¡Ser!

No podemos controlar del todo los acontecimientos de nuestras vidas, porque son co-creados por todos nosotros en conjunto, son nuestras co-creaciones colectivas. Pero podemos decidir conscientemente quiénes escogemos ser ante los acontecimientos. Podemos elegir ser quienes queremos ser. Incluso, si así lo deseamos, podemos abrazar nuestro ‘yo superior’, nuestro Ser Divino.

las dinmicas del alma La realidad última –o más elevada- se hace “real” para nosotros cuando la vemos a través de los ojos del alma, desde el punto de vista –o perspectiva- del alma. Entonces, nuestra percepción de la vida cambia. La percepción modela nuestras creencias. Nuestras creencias impactan nuestro comportamiento. Nuestro comportamiento determina como experimentamos nuestra relativa realidad personal. A través de la perspectiva del alma -o la dinámica del alma, como Neale define este proceso- logramos “actuar” en lugar de “reaccionar”. La diferencia entre actuar y reaccionar es que actuar implica una opción, una selección, una decisión consciente. La reacción es impulsiva. Cuando escogemos procesar nuestras vidas desde la perspectiva de nuestra alma, logramos ser mucho más que una permanente e inagotable “cita del pasado”. Nos convertimos en co-creadores conscientes y actuamos conscientemente. Nuestra relativa realidad personal deja de ser distorsionada, puede ser observada con razonable objetividad y alcanza su valor más elevado transformándose en realidad última.

Retomando las preguntas ¿qué papel debemos jugar en tiempos de cambio? y ¿cómo impactan a nuestra evolución espiritual los roles que escogemos desempeñar entre cambios y turbulencia?, podemos concluir que, al ser almas de carne y hueso, tenemos la oportunidad de combinar las dinámicas de la mente y del alma para ser integrales, asumiendo el único rol que necesitamos desempeñar: ser auténtica y genuinamente nosotros mismos. Si nos lo proponemos, podemos llegar a reconocer y a abrazar nuestra divinidad y nuestra humanidad, nuestros dos tesoros, nuestras más dulces bendiciones, la comunión entre lo tangible y lo intangible que nos hizo posibles y probables como raza.

Neale, gracias por compartir tu sabiduría con nosotros. A ti, ¡dulces bendiciones!

 



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