¿Qué es acompañar en psicoterapia?

¿Qué es acompañar en psicoterapia?

María Eugenia Luckert

Psicoterapeuta Formada en la Teoría y Práctica Gestáltica y PNL

 

Ante esta interrogante, lo primero es definir Psicoterapia: proceso de interrelación, en el cual un psicoterapeuta acompaña a otra persona en un camino de exploración y descubrimiento, dirigido a que la persona que solicita ayuda aprenda a reconocer, aceptar y utilizar todos los recursos internos y externos de los cuales dispone, estimulándole las capacidades y aptitudes que le permitan crear una nueva forma de estar en el mundo y establecer contactos nutritivos, dentro de los contextos en los cuales se desenvuelva.

Quiero dejar muy claro, que el psicoterapeuta dirige su acción profesional a personas mentalmente sanas; es decir, que no padezcan de ningún tipo de trastorno mental o psicológico. En términos muy coloquiales, en la mayoría de los casos se usa la psicoterapia para acompañar “personas sanas pero enrolladas”; enrollados por cómo viven, por cómo se relacionan, por los resultados que obtienen, etc.

Hoy en día, el acompañamiento psicoterapéutico es una herramienta que se aplica a personas de forma individual, a equipos de trabajo, a docentes, a grupos deportivos y comunitarios, etc., quienes buscan conocerse, definir y lograr objetivos, descubrir y maximizar sus capacidades, y ejercer su pasión.

Es importante señalar que el ejercicio de la psicoterapia, aún y cuando no se dirige a casos de patologías, requiere de un profesional entrenado formal y responsablemente, en el arte del acompañamiento y conducción de los procesos de crecimiento personal u organizacional, crecimiento éste que ha estado limitado, en mayor o menor medida, por conflictos neuróticos y emocionales cotidianos, la mayoría de las veces muy dolorosos. En este sentido, el entrenamiento y formación del psicoterapeuta implica, por una parte, aprender a mirar con ética hacia fuera (el proceso del otro, del paciente o cliente) y por la otra, haber mirado primero hacia adentro, sus propios procesos de autoconstrucción del “ser”, a través de la ampliación de su conciencia. Así, es posible un acompañamiento, una interrelación entre el psicoterapeuta y el cliente, donde no haya ningún tipo de imposición.

No imponer, no quiere decir volverse indiferente ante lo que ocurra con el otro; eso sería ser indolente. Hoy en día incluso se va más allá de la empatía, se habla de la compasión, no desde la acepción judeocristiana, no desde la lástima, sino desde la seguridad que implica reconocer el sufrimiento del otro, reconociendo a la vez, sus capacidades o recursos internos para salir de ese sufrimiento con éxito y crecimiento satisfactorio, con paz.

La Psicoterapia Gestalt y la Programación Neurolingüística son justamente dos de los modelos teóricos y herramientas que hacen hincapié en la responsabilidad y la ética del psicoterapeuta, al igual que en la mirada apreciativa sobre las potencialidades del cliente para lograr sus objetivos de crecimiento y calidad de vida.

Es muy importante como psicoterapeutas no realizar actos profesionales amparados bajo el manto de un título o formación, que condicionen el derecho del otro ser humano a definir su plan de vida, a poner el ritmo de su avance y a escoger el camino que consideren conveniente; por el contrario, hay que acompañar al “otro” y facilitarle el camino hacia la independencia, con la maestría que requiere tan delicada labor. La Psicoterapia ejercida con ética, es una reflexión para el ejercicio de mi libertad, no para juzgar a los demás.

Cada vez que acompañamos a otro ser humano, respetando su origen, ritmo, su tiempo, creencias, necesidades y elecciones, en una comunicación franca entre dos seres diferenciados y en una interrelación respetuosa de la inviolabilidad, unicidad y dignidad de cada uno, lo que prevalece es la ética.

La Psicoterapia, y esa es mi experiencia al haberme formado como psicoterapeuta, es ética y siempre lo será. Para mí, ejercer la psicoterapia éticamente, ¡es una manera de honrar la vida!



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