Qué es el “interser” y qué nos dice en tiempos de crisis

Qué es el “interser” y qué nos dice en tiempos de crisis

“Tú eres yo, y yo soy tú. ¿No es evidente que nosotros “inter-somos”?

Si antes teníamos la convicción de que era necesaria una visión más integral del ser humano y el planeta; si pensábamos que la conexión y la protección del ambiente era crucial para poder pensarnos en el nuevo tiempo que se adviene; si abogábamos por una consciencia más amplia que dejara atrás la división en países, razas y etnias. ¡Cuánto más ahora!

Esta pandemia nos está dejando una impresión clara, una convicción cristalina: ¡o lo hacemos todos juntos o perdemos todos!

Por eso, el concepto de Interser (del monje vietnamita Thich Naht Hahn), se nos impone. Si no despertamos a la realidad de que SOMOS porque muchos otros seres SON (respiramos porque las plantas respiran, porque la lluvia las nutre, porque las abejas liban las flores y el sol sale y la luna existen, entre otras cosas), la realidad continuará golpeándonos para reaccionar.

En mi libro, “Mindfulness, la meditación científica”, hablamos de la interconexión de todo. Citamos el ejemplo de un gran incendio en Viña del Mar hace unos años que comenzó cuando una paloma se incendió. Un cable en cortocircuito la quemó y cayó sobre una casa que se incendió y luego incendió a la del lado, y a la otra y la otra. Miles de personas en la calle.

Por eso vamos a hablar del interser hoy y contamos con la ayuda de nuestra querida colega y amiga Clara Zito Feijoo, psicoterapeuta ACT (terapia de aceptación y compromiso).

No creemos lo que nos duele

Dice Clara: «Si un árbol cae en el bosque y nadie está alrededor para ver, oír, tocar u oler el árbol, ¿cómo podría decirse que existe? …Pues bien, porque el árbol hará un sonido Incluso si nadie lo oyó».

Si queman los humedales, si las llamas devoran el 80% de su superficie y no hay nadie allí para difundirlo, ¿se podría decir que existe? Si considerando este contexto miles de animales hoy se sienten en situación de inmensa vulnerabilidad como yacarés, serpientes, pumas, lobitos de río, carpinchos sufren los incendios…¿se podría decir que no existe?

Si arde el Paraná…si arden otras zonas al norte del Paraná, si ardió Australia a comienzos de este año…¿se podría decir que existió y sigue existiendo también?

Es probable que a muchas personas que estamos leyendo sin estar allí, junto al fuego, respirando el aire que se ha teñido de gris, viendo tierras arder…pero nadie podría negar que existe ¿verdad?

Y mientras vas leyendo estas primeras líneas, tomate un momento para registrar cómo tu cuerpo se ve impactado por estas palabras, cómo tu cuerpo ya va respondiendo a esta información que leés. Sentilo allí, por este momento tan solo trata de reconocer lo que se dispara en vos, concluye Clara.

Luego, continúa con una dura verdad: «Los estudios comprueban que los seres humanos respondemos a las noticias que revelan imágenes de horror cerrándonos, no creyéndolas, evitándolas. Quienes trabajan en prevención saben que aquellas políticas de difusión que usan el horror pueden impactar a las personas, pero esto no se traduce en un cambio, en una acción asertiva. En este punto, la práctica de mindfulness como esta capacidad básica y universal que nos permite despertar a lo que está aconteciendo en nuestro entorno externo e interno, darnos cuenta de ello y despertar a esa dimensión de sabiduría profunda que nos guía a una acción asertiva, a una acción correcta».

Mindfulness para interser

En primer lugar, practicar mindfulness nos permite atender con ojos y corazón abierto al presente que está sucediendo, sostiene la licenciada Zito Feijoo. También nos recuerda aquella profunda y sutil trama de la que somos parte. Nos recuerda que somos en contexto, que somos en este mundo. Y que sólo podemos existir en relación.

Y desde esta mirada de ser en contexto, de estar influido hasta los huesos por el contexto que nos atraviesa, al reconocerlo surge profundo agradecimiento. Cuando me detengo a mirar y sentir, más amplio, más profundo todo esto que soy es siendo en contexto. El acto más sutil que me da vida, respirar, es gracias a que los árboles, plantas y el ecosistema hace su trabajo, da lo que tiene.

Así es como al caer la ilusión de estar separados/as de todas las cosas, personas y asuntos que forman este ecosistema, vemos que estamos aquí gracias a que todo está funcionando. Se nos abre la posibilidad de reconocernos inter-siendo en este entramado del eco-sistema; conectados profundamente mientras somos.

Interser con consciencia

¿Pero cuántas de decisiones vienen de la consciencia?, se pregunta Clara. ¿Cuántas vienen salpicadas por esta noción de que estamos influyendo en el contexto que además nos incluye? La práctica de mindfulness nos permite detenernos a observar este contexto del que somos parte. A observar nuestras acciones, su impacto…observar más allá de las noticias, registrar.

Y al registrar, tenemos siempre la opción de negarlo, de contarnos historias, de seguir en la ilusión de estar separados, o bien decidir participar.

Marsha Linehan conceptualizó un punto fundamental en la práctica de mindfulness que es la habilidad de participar. Arrojarnos a la experiencia, ser una/o con lo que está sucediendo, estar totalmente allí, involucrarnos. Reconocernos con capacidad de responder a las circunstancias, de influir.

Detené un momento la lectura, te invito a atender a tu respiración mientras observás nuevamente el primer párrafo de la nota. Describí las sensaciones internas de estar y sentirte respirando. Quizás el aire frío que entra y el cálido que sale por la nariz, quizás el abdomen que se mueve.

Podés despertar a la noción de qué estás respirando gracias a los árboles que mantienen el nivel de Co2, en este tiempo de menor circulación de vehículos, cambió la calidad del aire, lo notaste. Ya que te detuviste, podés abrir tus ojos y tu corazón por este momentito que estamos juntos/as a sentir lo que está pasando en gran parte de este territorio nacional mientras se queman los humedales. Podés sentir tu aire nuevamente entramado con lo que pasa allí afuera. Observá si tu cuerpo empezó a aparecer alguna emoción. Alguna sensación física…de qué te cuenta. ¿Cómo sería participar? Accionar efectivamente en función de cuidar y asumir tu rol en esta red.

“Alguien toma lo que tus desechas

Respira el aire que tu jardín exhala

Y sacia su hambre de tu cosecha

Y bebe el agua que tu regalas

Alguien se consuela con tus manos

Y se ilumina con la luz que prendes

Alguien hoy reposa su dolor arcano

Al calor del fuego que tu enciendes

Cuando tomarás conciencia

De que todo es para todos

Que todo lo que haces

Tiene consecuencias

¿Acaso no te duele el dolor

Del árbol del río del mar del aire?

¿No te convocan los males

De los bosques y los humedales?

Grita al mundo su existencia

Pide piedad, amor, justicia

Tu compasión expande….

Pues si no amas lo pequeño

Tampoco amaras lo grande».

(Fabi Cravzoff, Psicoterapeuta ACT, Poeta, Coach Literario)

Imagen de myeongae lim en Pixabay



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