¿Qué es el sánscrito?

¿Qué es el sánscrito?

Probablemente lo primero que tendría que decir es que yo llevo apenas un año estudiando sánscrito. Si bien desde niño he estado en contacto con mantras y oraciones de la India (por lo que su sonido y algunos de sus significados no me son ajenos), mi acercamiento a la lengua sánscrita no ha sido académico hasta hace doce meses, cuando comencé un curso en la Universidad de Barcelona con la Dra. María Elena Sierra.

Por tanto, cualquier acierto que pueda haber en estas líneas es debido a dichas clases (y a las gentiles explicaciones de Fernando Giménez Castellà), mientras que cualquier información incompleta debe achacarse a mi incipiente proceso de aprendizaje.

Hecha la introducción auto-biográfica, lo segundo que me gustaría decir es que el sánscrito es el nombre de la milenaria y sagrada lengua de la India, la cual está en uso, según la cultura védica, desde el principio del Universo, pues los sonidos que componen el sánscrito son básicos y nacen del dios Brahma. Por otra parte, desde el punto de vista de los estudios lingüísticos, y buscando consenso entre las distintas estimaciones de los académicos, se considera que el sánscrito existe desde hace 5000-3500 años.

Cuando digo “está en uso” me refiero a que, a diferencia de lo que podría pensarse, el sánscrito es una lengua viva. Si bien los hablantes que tienen al sánscrito como lengua madre se calculan en unos 15.000, las personas que lo utilizan como segunda lengua son unas 200.000, sobre todo en los ámbitos literarios, académicos y, cómo no, litúrgicos (en el marco del hinduismo, el budismo, el jainismo y el sikhismo).

A pesar de las vicisitudes históricas (dominación musulmana y colonización europea) que ha sufrido la India a lo largo del tiempo, ni la enseñanza ni el estudio del sánscrito han sido interrumpidos jamás. Actualmente el sánscrito es una materia opcional en muchos colegios de educación secundaria, mientras que a nivel universitario muchas de las asignaturas principales se dictan en sánscrito.

Asimismo, en el intento de conservar la tradición y revitalizarla, existen periódicos, boletines de radio y programas televisivos en lengua sánscrita, a la vez que la producción literaria en dicha lengua crece cada año.

En contraste con el latín y el griego, nuestras referencias más próximas, el sánscrito no está ‘muerto’ y circunscripto al ámbito de la historia y la etimología. De hecho, entre las veintidós lenguas oficiales que reconoce la Constitución de la India de su vasto catálogo idiomático, se encuentra el sánscrito.

Lengua indoeuropea

En cuanto a la cuestión filológica, en estos meses he aprendido que el sánscrito es una lengua indoeuropea, por lo cual no debería sorprendernos encontrar muchos vocablos similares en idiomas como el español y el inglés. A saber, danta es ‘diente’; manas es ‘mente/mind’; vac es ‘voz/voice’; dasa es ‘diez’.

Asimismo, hay muchas palabras derivadas del sánscrito que utilizamos hoy en día en lengua española, quizás sin saberlo. Algunos de estos sanscritismos son directos y bastante obvios como karma, mantra, mandala o yoga. Otros sanscritismos se denominan indirectos porque han llegado a nosotros a través de otros idiomas, como el persa o el árabe, y son los más difíciles de reconocer. Por ejemplo, ‘nenúfar’ viene de nilotpala (‘loto azul’); ‘alcanfor’ de kanpura; ‘mandarín’ de mantrin; y ‘lacre’ de lak?a.

Hecho con perfección

Por su parte, sa?sk?tam, la palabra que da nombre a la lengua sagrada, significa ‘bien construido’ o ‘hecho con armonía’, una definición que, contrariamente a lo que algunos podrían considerar como un gesto de soberbia de parte de sus inventores, la lingüística moderna ha corroborado, debido a la perfección formal del idioma. Este hecho se confirma en que el sánscrito es una lengua que, al contrario de la mayoría que conocemos, ha cambiado muy poco en sus miles de años de existencia, lo cual significa que su origen y funcionamiento es tan aceitado que no ha necesitado ‘evolucionar’ con el paso del tiempo.

Asimismo, el sánscrito tiene muy pocas excepciones lingüísticas, que son típicamente el quebradero de cabeza de todo estudiante de idiomas, lo cual es otro síntoma de la perfección de sus reglas morfológicas.

Por otro lado, en sánscrito ninguna grafía tiene más de un sonido y eso se debe a que la puesta en escrito de la lengua fue posterior a la regulación fonética por vía oral. Sobre esto, hay que tener en cuenta que el origen de la lengua sánscrita es puramente oral y que su plasmación por escrito se dio con miles de años de posterioridad siendo, según la versión védica, el sabio Vyasa el primero en hacerlo.

De hecho, existen antiguos tratados fonéticos sobre la lengua sánscrita (conocidos como Sik?a y Pratisakhya) que fueron creados en dicha etapa oral y que, de forma didáctica y sistemática, explican cómo se ha de pronunciar cada sonido. De hecho, estos tratados, además de ser orales en origen y, por tanto, ejemplo práctico de lo que predican, contienen explicaciones físicas y anatómicas sobre el punto y modo de articulación de cada sonido, de manera de asegurar la fidelidad fonética.

De esta forma, la sistematicidad del sánscrito y de sus sabios ha hecho posible el traspaso inalterable del idioma de generación en generación, al punto de que a día de hoy se puede saber a ciencia cierta cómo se recitaban los versos védicos hace, por ejemplo, 3000 años, que es, con mínimas diferencias, la misma forma que existe en la actualidad.

Ciudadanía celestial

sanscrito_300

En lo referente al aspecto escrito de la lengua sánscrita, cabe resaltar que el alfabeto que se utiliza actualmente es relativamente moderno (800-1000 DC) y se denomina devanagari, que significa ‘ciudad de los dioses’. Este tipo de escritura es, además, la más generalizada para las llamadas lenguas neoindias descendientes del sánscrito (hindi, bengalí, punjabi). Es decir que, estrictamente hablando, los caracteres típicos de la India con, por lo general, una raya horizontal arriba, no se denominan sánscrito sino devanagari. Sería, por ejemplo, como cuando uno se refiere al idioma ruso en su aspecto oral y al alfabeto cirílico en su aspecto escrito.

En cuanto a la sacralidad del sánscrito, ya hemos visto que, según la tradición védica, fue Brahma quien emitió la vibración sonora esencial y, por ende, su utilización correcta sólo puede traer resultados positivos.

Por otra parte, al tratarse en muchos casos de invocaciones y mantras recitados durante milenios, se dice que la vibración espiritual de esas palabras es tan fuerte que su sola pronunciación es redentora o, al menos, trae bendiciones. De la misma manera que uno siente una energía especial al entrar, por ejemplo, a una iglesia donde se han realizado ceremonias espirituales durante años y donde cientos de miles de personas han rezado, la lengua sánscrita tiene acumulada esa vibración positiva.

Evidentemente, la sacralidad de la lengua sánscrita no es corroborada (aunque tampoco refutada) por la lingüística moderna, por lo que si uno busca paz y dicha no alcanza con adherirse al canon gramatical, sino que es conveniente experimentar con el sánscrito desde una visión más espiritual. Siempre como estudiante, claro, pero espiritual.



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