¿Qué es la crianza alternativa?

Lo alternativo en general y en la crianza en particular, propone siempre una mirada distinta a la mirada hegemónica. Invita a cuestionar lo naturalizado, a salirnos del surco, a atrevernos a hacer las cosas de un modo distinto al que se ha hecho siempre. Si no hubiera personas inquietas, atrevidas, irreverentes, capaces de cuestionar los idearios y costumbres sociales o culturales de sus tiempos, aún estaríamos en el siglo XI.

Vivimos en un planeta atravesado por un modelo predominante de crianza basado en la obediencia ciega y el adiestramiento, cundido de dosis de violencia visibles y sutiles naturalizadas socialmente. En nuestro mundo predomina un orden adultocentrista sostenido de manera latente o manifiesta sobre doctrinas educativas, médicas y psicológicas hostiles hacia la infancia (déjalo llorar para que aprenda a tolerar frustración, dale una nalgada o se convertirá en un monstruo, asocial, desadaptado, etc.)

La crianza alternativa, consciente, respetuosa de los derechos del niño, propone un punto de vista radicalmente opuesto al habitual sobre la infancia, un nuevo paradigma que valora al niño como a un ser humano digno de ser tratado con el mismo respeto a su integridad como personas con el que esperamos ser tratados los adultos.

La crianza alternativa rompe con el orden de un sistema que violenta la individualidad del niño y que necesita formar seres humanos adiestrados y obedientes para que encajen en un sistema de normas e ideologías mayoritario.

La crianza y educación alternativa se centra en el despliegue del pensamiento crítico, la creatividad, el desarrollo de seres humanos capaces de mantener el eje con su sí mismo, personas con la confianza, la pasión y el empuje para conquistar sus sueños, competentes para relacionarse desde la no violencia, sensibles y respetuosas con todas las formas de vida.



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