¿Qué es meditar?

Hace unos días tuve el privilegio de que mi madre santa viniera conmigo a mi cita semanal con la meditación. Tengo el regalo de que mi coach de meditación haya sido monje zen y ahora director del centro Shambhala de Austin, Tejas, www.austin.shambhala.org. Practico la meditación Shambhala desde hace dos años. Descubrí la técnica de meditar gracias a una cliente de coaching que me manifestó estar interesada en las enseñanzas budistas por lo cuál empezé a investigar sobre ello, descubriendo así otra poderosa herramienta espiritual, después de la oración, para conocerse.

Existen muchas formas de meditación como la meditación de los chakras, trascendental, kundalini, atención plena y más. Hace tres años participé en una certificación de meditación centrada en el corazón con el Institute of applied meditation of the heart y considero a Susanna Bair mi primera maestra de una técnica de meditación formal, además he estudiado con grandes maestros del budismo Zen.

Sin embargo, nada me ha dado más alivio y enseñado el sentido del sufrimiento dentro de mi propia vida, como lo ha hecho la meditación dentro de las enseñanzas Shambhala. Estas enseñanzas no persiguen cambiar, transformar, o atraer algo a la vida. En Shambhala sentarse en el cojín es exclusivamente para tener la experiencia de ser intrínsicamente un bien nominal para el mundo. Porque soy persona mi naturaleza es fundamentalmente buena. Las enseñanzas de la meditación Shambhala representan la introducción del budismo tibetano en Occidente y fueron traídas por Chogyam Trungpa, quien a su vez fue el fundador de la primera universidad budista en Boulder, Colorado.

Pero ¿qué es meditar?

Desde mi experiencia meditar es un encuentro personal con la realidad de la vida del que medita. Es la experiencia de  aprender a ser compasivo con uno mismo, tratarse bien, sentirse que por ser “este humano” soy  tan poderoso y bueno como el sol, ¿qué sería de la tierra sin el sol? Probablemente nada.

Cuando meditas entras a una hermosa casa con paredes embadurnadas de leche materna. Te encuentras con diferentes experiencias únicas para tu desarrollo y conocimiento como persona en cada una de sus habitaciones: la paz, la serenidad, la claridad, la ternura, la bondad fundamental que hay en el corazón de cada uno. Cuando meditas te sientes una sola cosa con la tierra y el cielo. Aprendes que eres parte de un todo, la consciencia prana desde el tantra tibetano y que ese todo eres tú, luz y vacío al mismo tiempo, un gran océano de amor, paz y verdad. Además empiezas a percibir los diferentes tipos de energía de las personas y sabes cómo reaccionar a ella. Sobre todo como persona que busca ser su mejor versión, la meditación shambhala despierta un corazón compasivo en ti y por lo mismo te vuelves comprensivo ante las faltas y defectos de los demás.

Hoy día a todos mis clientes de terapia y coaching enseño a meditar y muchos de ellos, tanto como yo han tenido maravillosos resultados en su vida.

El fundador de la meditación, Buda, decía que si todos meditáramos comprenderíamos que el sufrimiento es una realidad y nos entregaríamos a una práctica para ayudar a aliviar no sólo nuestro sufrimiento sino el sufrimiento del mundo. Cristo decía también que el mayor enemigo del hombre era la ignorancia. Cuando ignoramos nuestra grandeza, la naturaleza exquisita de ser persona, no podemos darnos cuenta que estamos hechos para rezar y meditar. Somos seres espirituales, prana, cosnciencia pura.

¿Qué opinas de todo esto?

En mi siguiente post desarrollaré el tema de cómo convertir la mente en aliada a través de la meditación.



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