¿Qué experimentamos con un cambio rápido de vías?

En la vida muchas veces recibimos cambios inesperados que afectan nuestra vida tanto emocional como físicamente.

Cuando el cambio es imprevisto no sabemos cómo reaccionar. En algunos casos y dependiendo de la situación nuestro reflejo inmediato puede ser reservado o desenfrenado. Sin embargo, luego de esta instintiva y primera reacción todos pasamos por tres etapas: la primera  El Shock, seguido de La Resistencia para luego llegar a La Aceptación.  Ninguna de estas etapas tiene un tiempo definido. La duración vendrá dada por nuestra naturaleza y fortaleza para enfrentar la vida.

En el momento de recibir la noticia o el evento que cambia nuestro entorno entramos en una etapa de shock. No sabemos cómo reaccionar: podemos quedarnos inertes, pensamos que  es  una pesadilla y queremos despertar, mas luego nos damos cuenta que algo en nuestra vida cambió.

La segunda etapa en el proceso de cambio es la resistencia. Nos volvemos rebeldes en aceptar lo que sucede. Queremos mantenernos igual que antes del evento. Nos resistimos a realizar ajustes en nuestra vida para adaptarnos a la nueva situación. Dentro de esta etapa podemos experimentar diferentes emociones: orgullo, desanimo, miedo, ansiedad, depresión que conllevan a realizar actos que pueden ser contraproducentes  para nosotros. Nos cegamos a cualquier posibilidad de mejora para salir y afrontar el cambio que es inminente.

Esta etapa puede ser riesgosa. De acuerdo a nuestra estructura mental es aquí o donde podemos sucumbir o sacar el valor de continuar. Por ello en los momentos difíciles debemos buscar a nuestros seres queridos, amigos, mentores, personas que nos apoyan, que confían en nosotros y que contribuirán a brindarnos el soporte que necesitamos para seguir adelante.

Empieza  la aceptación. Comenzamos a experimentar la transformación necesaria para ajustarnos al cambio.  Miramos las cosas desde otra perspectiva. Buscamos alternativas, sentimos fe, actuamos para mejorar. Vuelve el ánimo, las ganas de hacer cosas, mientras más diferentes mejor. Descubrimos nuestras fortalezas y nos demostramos que podemos lograr todo o más de lo que esperábamos. Lo más importante es que nos conocemos a nosotros mismos.

Al conocernos comenzamos a fluir. Creemos en algo y creamos alternativas, experimentamos, soñamos, abrimos puertas que nos conectan  con personas que nos conducen a encontrar nuestro rumbo. Es importante que en este nuevo andar disfrutemos del camino, de las lecciones aprendidas, para  afrontar las situaciones que se nos presenten en el futuro.

Alimenta pensamientos positivos en tu mente como este ejemplo: “Del cambio siempre viene algo bueno, cuando lo miramos con ojos de oportunidad”.

De la mano contigo

Shirley Intriago

Coach Profesional, Máster en PNL

Mujer apasionada por la vida

Puedes contactarme a través del @sintriagov4

 



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