Qué hacer con el Ego durante la práctica de Yoga

En la filosofía del yoga, el ego se considera un obstáculo mientras esté a cargo de nuestros pensamientos, en lugar de ser utilizado en el servicio para el alma y para el Divino. Lo importante es saber que «al EGO no se le combate, al EGO se le expone”, y que el mejor lugar para verlo reflejado es en el YOGA MAT.
Es muy fácil caer en la trampa de disfrutar de una clase de yoga, convirtiéndolo en Yoga físico solo para  alimentar el ego.

Aquí hay tres formas de trabajar el ego durante la práctica de yoga:

Tomar consciencia. Tomar consciencia de que el Ego va a estar ahí durante la práctica, hablándote, y que lo vas a escuchar, diciéndote: “Qué bien lo haces, eres el mejor de la clase», o «qué mal lo haces, mira al de al lado lo hace mejor que tú», o  «nunca vas a poder hacer esa postura», “qué hago aquí, me quiero ir», etc. Lo importante es poder separarte de esa voz y escucharlo sin engancharte.

Rendición. La rendición es la clave, no significa abandonar. Es simplemente no luchar contra la voz del EGO. Es aceptar si no puedes hacer una postura perfecta, mantenerte enfocado en la respiración y dejar que la inspiración haga su trabajo. Fluir y no forzarte más allá de lo que tu cuerpo puede hacer, ni abandonar por escuchar al Ego decir que no puedes. Es soltar. Es abrir espacio entre el estímulo y la reacción con cada respiración.

Supera tus deseos. Otra forma de reducir el ego a través de nuestra práctica física es recortar en los deseos, practica con cero expectativas.  El ego se alimenta de deseos, por lo que esta táctica ayuda a disminuir su dominación de nuestra experiencia.

Como yoguis, estamos destinados a cambiar la identificación del yo separado a la expresión del alma individualizada del Espíritu, utilizando los instrumentos del cuerpo y la mente para comunicarse e interactuar con otros.

Y siempre, siempre recuerda: «AL EGO NO SE LE COMBATE, SE LE EXPONE», al verlo te separas de él y  es como humo que desaparece.



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