¿Qué hacer?

La pregunta del día a día, ¿Qué hacer? Aquí comienza todo. El nacimiento, la infancia, la pubertad, la adolescencia, la adultez y la madurez, que no siempre andan juntas; la profesión, el oficio, el noviazgo, el matrimonio, la paternidad y la maternidad, que no siempre se sabe qué son; la vejez la muerte. Cuéntame, ¿cuántas cosas y sentimientos llegaron a ti, al leer estos episodios de la vida? Supongo que muchos y, claro está, depende de dónde te encuentres ahora. Si te fijas bien, es de inferir que en el nacimiento no tenías la conciencia de preguntarte qué hacer ¿cierto? Mas me permito sacarte de ese lugar preguntándote: ¿Qué crees que hacías cuando llorabas porque te suplieran una de tus necesidades básicas de subsistencia? Es evidente que aquí y ahora, en este lugar, en este instante, con lo que tenemos, con quienes nos acompañan, en el país donde vivimos, con lo aprendido y con lo que hay que aprender, vinimos a HACER.

Sin embargo, la información, la rapidez, la obligación, la responsabilidad o la irresponsabilidad, las presiones por la subsistencia y de más, nos hacen movernos en el camino de la vida, con muchas creencias aferradas a miles de etiquetas puestas o impuestas. Por tal motivo, este pequeño artículo busca contar mi percepción del hacer. Puedes estar o no en concordancia con ella, porque al final ¿Quién es capaz de decir qué camino de la vida es mejor para cada quién? El punto es que el espíritu libre de la escritura me permite expresar más fácilmente sensaciones, que con las palabras habladas encuentras la limitación típica de la aceptación del otro o no, si lo entendió tal como querías expresarlo o no.

Y aquí voy, hacer es MIRAR. ¿Qué? Sí ¡MIRAR! El camino de la vida te pone un sinfín de experiencias para que alimentes tu EGO. Por cierto amo a mi EGO, más cuando no para, yo le doy un grito de silencio. Créanme no lo soporta, por eso hablan tan mal de él. Pero gracias a él tenemos el chofer del carro y eso se agradece. Ahora bien, tanto andar en esta vida que además es una danza, me mostró con muchas lágrimas, reproches y esa típica actitud infantil que busca que todo sea cuándo y cómo el niño quiere, que HACER es solo CAMBIAR la MIRADA de lo que vienes HACIENDO día a día. ¿Simple? ¿Sin contenido? Es probable que ahora estés pensando eso, porque según tú miras todos los días ¿Verdad?

El ser humano desde que está aquí, solo aprende y observa. Por ende todas tus reacciones externas vienen de lo que observaste e instalaste en tus programas de funcionamiento. Y esta misma cosa le sucede al vecino y al que vive en la Patagonia. Entonces, y al parecer, vivimos atropellándonos. Y así está lo externo: un tanto descontinuado y también caótico, porque todos estamos diseñados para creer que podemos cambiar todo y a todos y la bendita respuesta es ¡NO! Tú no cambias a nadie, no cambias nada, solo tu mirada en las mismas cosas que suceden a la humanidad ciclo tras ciclo es lo único que puede cambiar y de esta manera contribuir en la evolución. Sé que ahora dirás: ¿Cómo es eso? ¿Me siento a mirar y nada más? Bien el tema es que todo está inventado, todo está allí para ser encontrado y puesto al servicio de ti y de los otros.

Te invito a esta reflexión de la siguiente forma:

  1. Coloca un libro grueso parado encima de una mesa y busca a alguien que quiera compartir la experiencia.
  2. Siéntate frente a la portada de un lado de la mesa; y la otra persona se sienta frente a la contraportada del otro lado de la mesa.
  3. Comienzas tú, reportando qué ves del libro (Portada) con detalles visuales y con sensaciones lo más detallado posible.
  4. Después de terminar, esperas el reporte del otro y sus percepciones.
  5. La noticia es que ambos están viendo el mismo libro y ambos ven cosas totalmente diferentes, porque a través de la mirada ambos observaron el mismo libro y el resultado para cada uno fue  distinto.
  6. El mundo son solo imágenes que se traducen en conceptos, afectos, etc. En definitiva, son la construcción de tú mundo. Aprovéchalas, son una bendición ,y cambia tu mirada.

Entonces:

  1. Cada quien tiene una verdad
  2. El mundo se percibe a través de la mirada, pero el mundo no cambia, lo que cambia es tu manera de mirar al mundo.
  3. La ansiedad, está en querer como los niños, que todo sean mimos y comodidad y la noticia es que aquí se viene a ver y a aprender, para luego transformarnos en mejores personas y contribuir a la evolución.
  4. Bájale un poco a la ansiedad de ver todo como quieres, más bien disfruta y agradece todo lo que tienes.
  5. Si algo te incomoda o no te hace feliz, cámbialo, pero no molestes a los demás.
  6. Nadie inventa nada, la rueda ya rueda, solo ve cómo te puedes montar y rodar con ella.

 

A veces, sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara tu gota.

Madre Teresa de Calcuta



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