¿Qué hago con mi ansiedad?

¿Qué hago con mi ansiedad?

Cuando la ansiedad te invade desesperas por ese mensaje de Whatsapp que no llega, por la respuesta a tu postulación a un empleo, por no saber cómo va a ser el desenlace de una situación determinada, y así por el estilo. Y es que la ansiedad ocurre por anticipación ante el resultado de situaciones donde creemos que puede verse afectada nuestra supervivencia o bienestar.

Aunque deseemos que todo vaya bien, podemos terminar con desenlaces negativos, porque la ansiedad no solo nos enferma literalmente hablando, sino que además nos roba la paz e, incluso, puede afectar ese desenlace que tememos dándole fuerza y provocando lo peor.

 ¿Cómo se siente la ansiedad?

Son variados los síntomas, y en ocasiones sentimos tenerlos todos o varios de ellos como un corazón acelerado, falta de aire, compulsión al comer o pérdida del apetito, conductas impulsivas, baja tolerancia, náuseas, mareos y, sobre todo, mucho miedo.

 ¿Cómo controlar la ansiedad?

 Si sueles ser una persona ansiosa como yo, sabrás que de nada vale que te digan que te calmes, que respires, que fluyas, es más, comentarios como estos pueden hacerte sentir irrespetado y molesto desde el convencimiento de que quien te lo dice no sabe cómo te sientes.

Lo primero que quiero que entiendas es que la ansiedad no es mala. Forma parte de nuestros procesos adaptativos, pero cuando sucumbimos a ella viviendo una angustia permanente, podremos decir que hemos cruzado la línea. Entonces, ¿qué hacer?

1.   Revisa lo que sientes: ¿La ansiedad que sientes se basa en una situación real?, por ejemplo, no es lo mismo sentirte ansioso porque te acaban de diagnosticar un cáncer que inferir que cualquier malestar que sientas pueda serlo; es importante distinguir entre lo real y lo imaginario.

2.   Reformula la situación: El objetivo es reinterpretar lo que consideras amenazante y tratar de no magnificarlo, entendiendo que en las primeras de cambio puede que veas todo negro. Esto está bien, pero date tu tiempo y luego vuelve a revisar intentando ser lo más práctico posible. Ante cada situación hay miles de caminos posibles, ¿cual consideras que es el peor? ¿Qué pasaría si ocurriera lo peor? ¿Podrías hacer algo? Si puedes, pues perfecto; si no, ¿de qué vale tanto sufrimiento?

3.   Desvía el foco de atención: Oblígate a pensar en otra cosa, no te quedes con ideas fijas, realiza actividades que requieran concentración, ve una comedia o una serie, realiza ejercicios o cualquier otra cosa que te saque del foso.

4.   Abandona el papel de víctima: Cuando te sientes víctima no ves salida. Es por ello que puedes cambiar tu enfoque para en lugar de ver amenazas o dagas que se clavan en ti, veas retos ante los cuales hay que diseñar estrategias y así podrás hacerlo. Estoy segura de que a lo largo de tu vida has superado situaciones que en un principio te parecieron imposibles, pero que hoy son motivos de orgullo y satisfacción para ti. Ten presente que los problemas son como el amor, los más grandes son los que se viven en el momento.

5.   Cree en ti: Valorarte y confiar en ti no solo te hace resiliente, es decir, creer que tienes la capacidad para enfrentar las situaciones y resultar fortalecido, sino que te da la serenidad para no andar por la vida en ansiedad persiguiendo situaciones o personas. Mereces lo mejor, y por eso entiendes que cuando en ocasiones no se da lo que esperas, es la mejor respuesta que puedes obtener.

6.   Meditación/relajación: Dejar ir los pensamientos tratando de “no pensar” y concentrarte solo en la respiración, esa que es profunda, que llega a tu abdomen y la retienes unos instantes para expulsarla con suavidad, es fantástico para ayudarnos a mantener la serenidad. Date cuenta de que cuando estás alterado, casi jadeas. Por eso te invito a realizar un esfuerzo consciente en equilibrar tu respiración

La ansiedad no está aquí, está en el futuro.



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