¿Qué no deberías negociar en el amor?

¿Qué no deberías negociar en el amor?

El amor, por sí mismo, no es suficiente para que una relación prospere ni para que se mantenga a flote, implica no sólo la intensidad del sentimiento sino además el cuidado de ciertos factores que forman parte de la calidad de la relación que se establece. Los factores son variados pero en este artículo les presento unos que de estar ausentes o mal manejados sin duda afectarán los cimientos del amor, veamos.

Los no negociables del amor

Respeto es la consideración que tenemos hacia una persona que comienza por uno mismo y se extiende al otro, es comprender los valores, intereses y necesidades de nuestra pareja y reconocerlos como legítimos si es que deseamos mantener la relación, involucra entonces el entendimiento de lo nocivo que resulta intentar cambiar al otro porque el amor implica aceptación y de no ser así ¿Qué haces con esa persona?

Cuando hablamos de respeto no se refiere solamente a no agredir física o psicológicamente, implica no burlarnos, no mentir, no revelar sus secretos, no expresarnos en forma negativa de los seres que ama (incluyendo a su familia por supuesto)

Respeto es también valorar sus pasiones, sus sueños y apoyarlos en la medida de lo posible, así como saber que no le agrada o disgusta. Es dar legitimidad y reconocimiento a su identidad.

Empatía: saber ponerse en el lugar del otro para comprender como piensa y siente abandonando la absurda idea de creer que somos dueños de la verdad o de la forma correcta de hacer las cosas; hay niveles avanzados de empatía donde incluso se llega a comprender sin necesidad de palabras ¡Conexión!

Demostraciones de afecto: no es suficiente sentir el amor, es importante demostrarlo con palabras, acciones, ayuda o servicio al otro, regalos y cualquier manifestación que reafirme en el otro eso que se siente. ¿A quién no le agrada recibir esas demostraciones de afecto? Y es que el amor no se debe dar por sentado o entendido, la conquista debe ser un proceso y no una etapa que se suele dejar atrás en el tiempo.

Comunicación: Mantener canales abiertos de diálogo es imprescindible para mantener relaciones sanas, saber que podemos hablar sobre lo que estamos pensando y sintiendo y tener la posibilidad que nuestra pareja lo haga, no solo sonidos guturales o monosílabos al final del día o a la hora de la comida, la verdadera comunicación requiere el poder profundizar sobre distintos temas y el disfrute de perderse en esas palabras mutuas. Una buena comunicación incluso tiene poderes afrodisíacos. Este intercambio se favorece cuando además el tono es de intimidad que habla de corazones cercanos a diferencia de los gritos que manifiestan corazones que se han separado.

Admiración: admirar a tu pareja es el fósforo que permite mantener la llama encendida, es poder ver lo positivo que tiene el otro y que por supuesto te agrada y te complace disfrutar, es ese sentimiento de orgullo de estar con ese alguien y por supuesto de mostrarlo al mundo. Es tan importante que cuando dejamos de admirar el amor comienza su descenso. Enfócate en lo positivo, en lo que te atrae y así podrás mantenerte desde la admiración.

Bidireccionalidad: en el amor ciertas condiciones aplican, es una danza de dar y recibir no un baile en solitario, es la balanza en lugar del embudo donde hay reciprocidad y por lo tanto nadie se siente abusado o venido a menos, donde tu eres importante pero el otro también.

Paz: esa idea errada que el amor es complejo y lleno de conflictos es erradicarlo, el amor debe ser ese oasis en el desierto donde si bien hay altos y bajos estos se saben manejar y cada encuentro con la pareja nos da la paz que necesitamos para sentirnos impulsados a ser la mejor versión de nosotros mismos en lugar de vivir en zozobra y angustia.

Atracción: mirar y seguir viendo los atributos que nos atraen del otro es clave en especial para la intimidad sexual y esto no quiere decir que se cubran los estándares de perfección física establecidos en los medios de comunicación social sino que para nuestros ojos exista esa atracción e interés que aviva el deseo, en especial el sexual porque sin esto difícilmente podemos hablar de pareja.

Gratitud: reconocer ese acompañamiento, los pequeños detalles, el apoyo nos llena el alma y expande el amor, pero no es suficiente el darnos cuenta sino el manifestarlo ¿Cuándo fue la última vez que le agradeciste a tu pareja?

Humor: así como decimos que el amor es paz también es cierto que son risas, ese buscar el lado divertido de cada situación hace de la vida un espacio más tolerable y lleno de entusiasmo. Ríete con tu pareja cada vez que te sea posible.

El amor entonces no es suficiente para que una relación perdure, estos elementos y quizás muchos otros más deben estar presentes acompañando la relación para hacerla perdurable. Recordemos que las relaciones cambian así como lo hace nuestra vida pero si ponemos de nuestra parte y trabajamos para que la relación se mantenga desde la armonía, la ternura, las sonrisas y la complicidad, estaremos apostando a ser felices para siempre.

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