Que nuestros alimentos sean nuestras medicinas

Que nuestros alimentos sean nuestras medicinas

Vivimos en un mundo donde la medicina es la solución más sencilla para la mayor parte de nuestros problemas. Tomamos pastillas para casi cualquier cosa, desde un simple dolor de cabeza hasta para tratar la depresión. Al parecer es mucho más fácil tomar un medicamento y sentarse a esperar a que este neutralice nuestro problema que buscar el origen y encontrarle una solución.

Estamos acostumbrados a que cuando sentimos un dolor, sin tomarnos la molestia de indagar que lo causa, decidimos tomar una pastilla y esperar a que se nos pase el malestar. Cuando vamos al doctor vamos en búsqueda de una serie de medicamentos estándares que nos receta según los síntomas que presentemos. Pienso que si el doctor nos diera una dieta y nos recetara ejercicios simplemente no iríamos a la consulta. Buscamos soluciones rápidas y concretas para un problema que seguramente a largo plazo solucionaríamos de raíz si hiciéramos pequeños cambios en nuestro estilo de vida. La receta que nos da el doctor es la única manera de materializar la consulta que acabamos de pagar.

Estudios han detectado que la tercera causa que más muertes ocasiona en Estados Unidos son los tratamientos médicos. Y es que en una época tan globalizada como en la que vivimos resulta muy fácil auto medicarse, buscar en internet según los síntomas que presentemos los medicamentos que debemos tomar. Esto lo hacemos sin darnos cuenta, muchas veces, en el daño que estamos ocasionando a nuestros organismos.

Una pastilla que pueda ayudarte con la sinusitis puede causarte daños irreparables a nivel del intestino. Todo medicamento viene con efectos secundarios. Otro estudio realizado ha identificado que el 65% de los pacientes internados en clínicas y hospitales están ahí debido a los efectos secundarios de los remedios.

Al parecer el esfuerzo que hacemos a nivel médico y científico por conseguir curas y alivios a distintas enfermedades nos está enfermando mucho más. Nos estamos convirtiendo en dependientes de la medicina para resolver todos nuestros problemas. Algo debe cambiar.

Está muy claro que una medicina puede salvar una vida o mejorar la calidad de vida de una persona. Pero la gran mayoría de las personas que tienen tratamientos pudieran evitarlos mejorando de esta forma drásticamente su calidad de vida y su salud. Debemos aprender a transformar nuestros alimentos en nuestras medicinas para que podamos gozar de una buena salud. Debes considerar que los beneficios que obtienes a través de una “mágica pastilla” los puedes obtener también a través de los alimentos adecuados y el ejercicio físico. Claro que esta vía toma mucho más tiempo pero se trata de crear una disciplina que te permita formar nuevos hábitos que nos ayuden a sentirnos mejor a mediano y largo plazo.

Debemos hacer una reflexión de nuestra dependencia con los medicamentos y empezar a cambiarlos por una alimentación sana y balanceada. Recuerda que un malestar, dolor o molestia es la manera que tu cuerpo tiene de decirte que algo no está bien. Al tomar una pastilla neutralizas el dolor pero no solucionas el problema.



Deja tus comentarios aquí: