¿Qué paquete de identidad has comprado?

No me equivoco si digo que todos nos hemos preguntado como seríamos si hubiéramos nacido en otro lugar, con otros padres, hablando otro idioma y bajo el dogma de otras creencias o religión.

Yo, por ejemplo nací en Barcelona, España, de padres españoles. En mi familia de clase media se hablaba castellano y se practicaba el catolicismo socialmente. Pero cuando yo era un niño recuerdo que me preguntaba: ¿cómo sería si hubiese nacido en Bombay?

Fui profundizando en esas preguntas: ¿Comería jamón serrano? ¿Hablaría español? ¿Iría a la iglesia los domingos? Y fui encontrando imaginariamente una nueva identidad: probablemente sería fanático del equipo de criquet de Bombay, vería las películas de Amitabh Bachchan, hablaría Marathi y profesaría la fe hinduista.

Dadas las circunstancias, no me costó mucho llegar a la esta conclusión: nuestra identidad es postiza, temporal y relativa a nuestro entorno y circunstancias. Y casi sin darme cuenta empecé a sentirme diferente de los demás ya que era obvio que mi identidad era una estafa.

Quizás fue mi nivel de sensibilidad el que me hizo observar que a las personas les gusta rodearse de personas con paquetes de identidades similares. Y que este es el modo más rápido de ser aceptado en una comunidad. Para mí, testigo de este gran descubrimiento, no identificarme con el grupo no era tarea fácil y empecé a desarrollar una capacidad de actuación sorprendente y una diplomacia igualmente asombrosa. Muy joven empecé un proceso de des-identificación con mi grupo de identidad social.

paquetes-identidadEstar en este proceso tenía sus ventajas: no me costaba comprender los paquetes de identidad de las personas y empatizar con ellos. Observarles era como ver un baile de disfraces donde por un rato un sujeto se disfrazaba de catalán, de vasco, de hincha del Barca o del Real Madrid. Era como una fiesta de disfraces. ¡Nada era en serio!

Comprendí que el entorno en el que nacías te ofrecía oportunidades de identidad muy limitadas en realidad. De este modo era comprensible que si nacías en Cataluña te comportaras con los paquetes de identidad de un catalán. Pero si nacías, digamos, a tan solo 300 millas al suroeste (Madrid), tus circunstancias y tu entorno cambiaba y los paquetes de identidad asociados a ese nuevo entorno eran otros: más madrileños y por tanto te comportabas como un madrileño cualquiera.

Esto para mí era bastante poco original e incluso aburrido y cada vez se hacía más difícil encontrar personas diferentes e interesantes. La mayoría de las personas a mi alrededor habían comprado los paquetes de identidad que tenían a la mano y yo había empezado una búsqueda de personas que trascendían dichos paquetes de identidad tan obvios.

Era como ir a comer cada día al mismo restaurante comer el mismo plato y ser atendido por el mismo camarero. Me sorprendía que las personas no filtraran al menos un poco qué paquetes de identidad incorporaban en sus vidas y que no tuvieran un espíritu un poco más aventurero.

Esto me parecía tan absurdo como comprar lo primero que te ofrecieran sin ni tan siquiera ir a la tienda de al lado a ver si se ofrece algo mejor a la mitad del precio. A mi juicio, había muchas incongruencias y poca inteligencia en esta moda de ponerse los paquetes de identidad más fáciles, sin ser críticos.

Continuará…



Deja tus comentarios aquí: