¿Qué pasa cuando mamá cae en cama?

Cuando eres una madre 100 por ciento involucrada en el cuidado de tus pequeños y por ende, estás presente en cada actividad y cuidado de los niños, caer en cama y guardar reposo médico absoluto se puede convertir en un problema. En mi caso, no ha representado un conflicto porque tengo personas a mi alrededor con las que he podido contar en estos tiempos de crisis, sin embargo, ha servido para darme cuenta de algunas cosas que no he hecho del todo bien, como por ejemplo, criar niños dependientes de mamá aún en actividades diarias en las que a la edad de los míos, debían realizar ellos por su cuenta desde hace mucho tiempo.

A medida que mis hijos iban creciendo me sentía orgullosa por haberles quitado el pañal al año y medio y el tetero a los dos, pero llegó un momento, no sé cuándo, en que la prisa y el agitado ritmo que caracteriza a las madres me arrolló y opté por hacer todo yo, con la finalidad de lograr más rapidez en las actividades diarias. Hasta hace muy poquito, en cada acción que realizaba con ellos la prisa estaba presente. En cada rutina les decía: “apúrate” “estamos perdiendo el tiempo”. Debo confesar que con 6 y 7 años que tienen mis hijos, mamá, es decir, yo, aún los bañaba y cepillaba los dientes, grave error, pero afortunadamente la vida nos da la oportunidad de hacer un STOP para darnos cuenta en dónde erramos y qué otras tantas cosas hacemos bien. 

Esto de ser padres se aprende poco a poco y cada día nos trae una nueva enseñanza, con mi reposo obligado he podido aprender la necesidad que tenemos las madres de hacerle la vida fácil a nuestros hijos. Creo que el primer consejo que debemos recibir al enterarnos de que seremos padres es: Ayuda a tu hijo en su justa medida y no limites su aprendizaje. Educa a tu niño para ser independiente.

Mis pequeños han crecido, a las madres nos cuesta aceptar que los hijos crecen, pero debemos abrir los ojos y darles a nuestros hijos la oportunidad de ser autónomos. La psicopedagoga María Luengo afirma que a los niños se les debe dar la oportunidad de experimentar, de equivocarse, de fallar o de acertar, y todo eso lleva un tiempo. TIEMPO, es la palabra que toda madre debe respetar y no apresurar o retrasar la evolución de sus hijos en función de nuestras necesidades como mamá. 

Aún estamos a tiempo de dejarlos disfrutar de abrocharse o desabrocharse las prendas de vestir, ir al baño solos, cepillarse, atarse las trenzas de los zapatos…, estas pequeñas actividades son grandes logros para los niños y favorecen su autoestima, déjalos demostrarte que están creciendo. Ayúdales en su justa medida. 

¿Y saben qué? No lo he hecho del todo mal, mis niños sí saben hacer todo lo que se supone debían hacer solitos a su edad, solo que yo no les daba la oportunidad de demostrar sus habilidades. Todos los días aprendemos a ser padres.



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