¿Qué pasó que dejamos de amarnos y ahora somos indiferentes?

¿Qué pasó que dejamos de amarnos y ahora somos indiferentes?

Las relaciones de pareja como los distintos procesos de la vida no son estáticas, cambian, evolucionan, se desarrollan, se consolidan e incluso pueden morir.

Yo lo viví con mi ex esposo con quien estuve casada 18 años, fueron tantos los daños en lugar que los años que dejé de confiar en él, dejé de admirarlo, dejé de amarlo, incluso debo confesar que hubo un momento que llegué a sentir mucha rabia hacia él, rabia que procesé desde la comprensión y la compasión y desde allí se transformó en un “cariño” de modo que dejó de importarme lo que hiciera con su vida, dejó de interesarme… ¿Ves? Del amor a la indiferencia, al punto que cuando falleció no me afectó más allá de lo que nos puede afectar la muerte de un ser humano. ¿Te ha pasado?

¿Cómo nace esa relación de pareja?, en la mayoría de los casos nace de una forma divina con ese enamoramiento que te produce una explosión hormonal donde incluso puedes llegar a ver a esa persona como perfecta, como ese príncipe o princesa donde lo que falta es el castillo y los pajaritos volando, todo parece perfecto y la pasión sexual llega a límites máximos pero esta sensación no es para siempre, se transforma desde quedar hasta allí o evolucionar hacia un amor más profundo y maduro, probablemente menos intenso desde un punto neuroquímico pero más profundo e importante desde una perspectiva emocional.

Dentro de este análisis es importante entender que como proceso al fin no sigue una línea recta, tiene altibajos, matices, como dice la canción “A veces negro, a veces color rosa”, donde hay momentos muy felices e íntimos pero también están esos momentos complejos, duros y rutinarios, momentos que si se saben manejar y superar desde el amor, la comprensión y el respeto lo que hacen es fortalecer esa relación… por eso los años de matrimonio se asocian a metales cada vez más sólidos.

Pero sigue la pregunta ¿Por qué parejas que decían amarse tanto llegan a la indiferencia?

Para responder primero deberíamos aclarar a que nos referimos con indiferencia y es esa desconexión absoluta con la otra persona, donde nada nos importa. ¿Es radical el cambio? ¿Pasamos del amor al odio como un switch que se prende y apaga?, la respuesta es ¡No!, es como un proceso de aproximaciones sucesivas.

Hay parejas que comienzan a jugar con esta forma de violencia ¡Si, Violencia! La Indiferencia es violencia y, cuando se molestan “Castigan” a la pareja con el látigo de la indiferencia, un duro golpe para la autoestima, el respeto, la comunicación y la intimidad y ¿sabes? Se puede transformar en un hábito e irradiarse el otro que por revancha puede que comience a hacer lo mismo con nosotros.

La indiferencia es una crisis de silencio no resuelta que lo que hace es profundizar el malestar y la agonía, que no resuelve sino empeora, que no acerca ni lleva a la reflexión sino que genera un abismo.

Son muchas las situaciones donde las parejas pueden caer en esta práctica tan nociva como por ejemplo:

  • Atravesar períodos sostenidos de estrés.
  • Válvula de escape ante la sensación de sentirse presionado por su pareja.
  • Mala interpretación de los mensajes de la pareja y deseo de tener la razón a costa de lo que sea.
  • Centrarse solo en metas personales y dejar de lado la cooperación con la pareja por proyectos comunes.
  • Inseguridad personal que desea reafirmar a través de suplicas de la pareja en respuesta a su indiferencia.
  • Promesas y acuerdos no cumplidos una y otra vez.
  • Deseo de que la otra parte reconozca que es otro quien tiene la razón, que se doblegue.

El punto es que cuando la indiferencia aparece y se instala en la relación una y otra vez, se inicia el camino hacia el quiebre de la misma aunque sigan juntos, además de producir lesiones en la autoestima en quien la vive, en especial si su seguridad personal no está muy sólida.

Sin compromiso por mantener la relación, sin respeto y sin comunicación se abre la puerta a esa peligrosa indiferencia y evita que eche raíces en lo que un día fue amor y disfrute.

Imagen de Public Affairs en Pixabay



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