¿Qué quieres en la vida?

El título de este artículo me lleva a la siguiente pregunta: ¿qué te propones? Un propósito se define como la intención o el ánimo por el que se realiza o se deja de realizar una acción.

Muy bien. Si partiendo de esta definición, te dijera que hay una relación directa entre lo que quieres (o deseas) y tu propósito en la vida, ¿me creerías?

No conocer nuestro propósito en la vida es completamente válido, pero estoy convencido de que nadie viene al universo sin las herramientas necesarias para alcanzarlo, por lo que en la medida en que conectamos y trabajamos en función de eso que se nos da bien, aquello para lo que tenemos talento, eso que nos hace felices y realizamos con fluidez, en esa medida nos acercamos a él.

Conocer nuestro propósito es la fórmula perfecta antidepresiva, antidespechos, capaz de protegernos, incluso, de aquellas situaciones indeseables que nos sacan de la zona de confort y Deepak Chopra llama «el factor X». En un artículo anterior llamado: “Esa energía vital, llamada propósito”, ofrezco algunas herramientas claves para conocerlo, si sientes que hasta el momento no has conectado con él.

Hago esta introducción porque todos los días muchas personas, en la calle, en mis conferencias o a través de las redes sociales me preguntan: ¿cómo puedes estar tan optimista todo el tiempo, no ves lo que está pasando? La respuesta es sencilla: estoy viviendo aquí y ahora, en un lugar ideal para alcanzar mi propósito y eso tiene más peso, tiene más valor que todo lo que está pasando afuera. Pero hay una respuesta mucho más sencilla: soy optimista porque quiero.

Esto me lleva a reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿qué está pasando afuera? Con tan solo hacer una breve indagación, he podido comprobar cómo muchas de esas personas que no se explican mi optimismo crónico, son cocreadores de esa realidad caotica que observan afuera. Así lo explican en uno de mis libros de cabecera, El Kybalion, como es arriba es abajo, como es abajo es arriba, como es afuera es adentro y viceversa. Lo que es real para ti, no necesariamente es real para los demás. No existe una única realidad, la realidad son percepciones. De allí que donde unos ven crisis, otros encuentran una oportunidad y eso es, definitivamente una elección.

¿Hay días en que soy menos optimista que otros? Sin duda, así es. Pero eso es solo una señal de que hay algo que quiero hacer y estoy sustituyendo con un debo o necesito, que están conectados con la carencia o el miedo. Decidir vivir la vida en función de lo que quieres, bajándole el volumen a lo que está pasando afuera es la tarea más fascinante que nos ha sido asignada como humanidad.

La pregunta es: ¿qué es lo que quieres?



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