¿Qué significa tener un hijo?

Estos últimos meses estuve en un gran proceso personal donde muchas compresiones llegaron a mí, a través, de la observación y la reflexión. Ya he resaltado en muchas oportunidades la importancia de buscar algo más grande, ¿pero, dónde? Esta es la pregunta que nos mantiene en constante movimiento. Aquí les dejo parte de mi aprendizaje.

Está muy bien leer, escuchar y estudiar todo cuanto desees. Más observo con cierta inquietud que el lugar donde menos buscamos, es dentro de cada uno de nosotros y dentro de nuestra historia familiar. Les invito a callar los pensamientos, las ocupaciones y aspiraciones por un instante. Escuchen dentro sí  y, ¿qué viene primero? ¿Qué cosa grita tu alma y tú no escuchas? Toda respuesta está allí.

Gracias a que un día me levanté y decidí hacer sólo silencio, escuché esto: Cuando una mujer da a luz a un hijo, se ha vuelto a parir a sí misma. Esta comprensión me dejó con los ojos nublados de agua y el corazón en emergencia. Lo próximo que me pregunté fue: ¿y entonces? ¿Qué crees que puedes hacer mejor, por ti misma? Allí está la grandeza y la responsabilidad de recibir el regalo más grande, TU HIJO. Si logramos ver esta imagen, estaremos entendiendo por qué cada uno de nosotros es un historia que data de generaciones atrás y que todo lo que sucedió para que tú nacieras, también le sucedió a tu hijo.

Este artículo está inspirado en un amable caso que llegó a mí y que luego de esta compresión pude entender mejor. El caso tiene nombre: (TDAH) trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Bien, sin pensarlo, llamé a la madre, la cité y le pregunté: ¿Qué pasa contigo? Ella consternada, supuso que yo estaba fuera de mis cabales, pero le pedí que cerrara los ojos e hiciera un recorrido por ella, por su vida y si le alcanzaba la valentía diera un paseo por su historia. Al cabo de unos minutos eternos, ella lloraba. Le pregunté ¿A quién cubre tu hijo, para no ser descubierto? Ella respondió de inmediato, “soy hija de un abuso que sufrió mi madre y lo supe poco antes de que mi hijo naciera”.

No debemos descartar nada en cualquier situación que debamos resolver, porque todo pertenece. Ambas trabajamos un tiempo para acomodar este hecho excluido del sistema de familia y hoy, unos meses después, el niño está comenzando el proceso de abandono de las drogas que lo mantenían aislado y encubriendo al perpetrador de la historia.

Reconciliarnos con nuestra historia, es reconciliarnos con nosotros mismos, y hacer el acto de humildad y aceptación más grande en la vida, el de hacer una reverencia ante ti, para reconocer que cada cosa que nos sucede pertenece y debe ser vista.



Deja tus comentarios aquí: