¿Qué significan tus sueños?

O cómo los sueños pueden mejorar la vigilia

Lo confieso. Cada vez que tengo un sueño que recuerdo muy bien, de esos que te impactan, me voy corriendo a ver si según Google significa algo que me alegre el día… Si son buenas noticias, entonces me la paso recordándolo y contándoselo a todo el que se me cruce, y así revivo el efecto energizante una y otra vez, al final, de eso se trata para mí. Si son malas noticias, lo elimino de mi mente ipso facto¡ Cuando te dicen que eso que soñaste significa que tendrás una casa nueva, o una trabajo mejor, que significa dinero o cosas así, entonces, me lo creo, totalmente…Ahora, si me dicen que significa que te va a ir mal, que tendrás una mala noticia, perderás tu empleo o similar, entonces, te digo la verdad, entonces no me creo nada¡¡ Y eso de la interpretación de los sueños es una tontería como la copa de un pino. Vamos, que cuando la cualidad predictiva de los sueños me viene bien, decido creer en ello, pero si me viene mal, me pongo científica… (hago lo mismo con la lectura del horóscopo ¿tú también?)

Así funciono yo. Mi atención selectiva se encarga de polarizar el día y como ya os podréis imaginar los que me conocéis prefiero llenar mi mente de cosas buenas y prefabricarme un día estupendo, visto que puedo elegir, para qué perder el tiempo.

La realidad es mucho menos bucólica, de predicciones e interpretaciones mágicas nada de nada, pues la ciencia explica los sueños de una forma mucho menos romántica. Ahí os va:

Biológicamente los sueños son ajustes químicos que el sistema nervioso realiza, es decir, pensamientos en un estado bioquímico diferente.

Mientras dormimos nuestro cerebro sigue pensando, más o menos como siempre, solo que la conciencia no está presente. Las áreas que se encargan del plano lógico y familiar están mucho menos activas, y por eso durante el sueño nos ponemos tan creativos. Sin embargo las áreas relacionadas con las imágenes visuales y la percepción de movimiento se activan claramente más que cuando estamos despiertos, al igual que algunas áreas asociadas a las emociones profundas. Por eso los sueños suelen ser ilógicos pero muy reales, con imagen y movimiento y nos dejan sensaciones emocionales que a veces duran mucho tiempo.

Los sueños tienen un componente emocional y social, vivencial, pero esto no quiere decir que existan interpretaciones oníricas válidas universalmente, si no que simplemente indican situaciones de estrés, conflictos o ideas muy presentes en nuestros pensamientos que continúan activas en nuestro cerebro mientras dormimos. Siempre tienen algún punto de realidad, son cosas que hemos vivido o captado de nuestra relación con el mundo, pero como la lógica y la razón no están presentes en ese momento, mezclamos realidad e imaginación.

Durante el sueño hacemos un recuento o repaso del día, pero no necesariamente de lo que hemos pensado a nivel consciente, si no también de pensamientos “ocultos” que de algún modo, son lo suficientemente importantes o presentes como para seguir activos cuando la conciencia no lo está.

Resumiendo. Los sueños no predicen nuestro futuro, ni podemos o debemos tomarlos literalmente para describirnos como personas, o para entender con exactitud nuestra experiencia vivencial. Sin embargo, sí pueden ser una fuente de conocimiento personal, pues ponen de manifiesto una representación de nosotros mismos, los otros y el mundo que nos rodea que no tenemos consciente durante la vigilia, como si nos permitiera contactar con la parte inconsciente de nosotros que sin darnos cuenta condiciona lo que hacemos o pensamos.

Y esto es muy interesante, porque pueden ser una fuente de información personal e íntima sobre uno mismo que descuidamos totalmente en la vigilia. Así que quizás equivocamos el tiro si queremos que nos digan qué va a pasar en adelante, pero si estamos atentos a su contenido o su forma podríamos llegar a entender cómo funcionamos y cómo podríamos hacerlo mejor. Especialmente cuando un sueño es recurrente, este podría indicar que el problema que desencadena esas imágenes es importante para ti, quizás es algo que sin saberlo necesitas resolver, desenredar, o poner en orden.

La próxima vez que tengas un sueño y quieras saber qué significa, deja a un lado la lógica, recuerda que tus partes más creativas lo han configurado, y atiende al componente emocional. Quizás puedas comprender qué cosa es la que te preocupa o te interesa y que sin embargo la estás descuidando.

Despierta puedes elegir conscientemente aquellos pensamientos que te dan vitalidad, que te aportan energía y ganas. Dormida no puedes controlar qué pensamientos aparecen mientras tu cerebro restablece su equilibrio. Pero sí puedes aprovechar que suceden y que los puedes recordar para analizar con profundidad qué partes de ti que no tenías en consideración antes pueden ayudar a hacer más feliz tu mundo consciente.

Por cierto, como curiosidad… los bebés también sueñan, incluso antes de nacer.



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