¿Qué son y dónde residen los sentimientos?

Días atrás tuve una conversación con una amiga en la que discutíamos acerca del lugar de nuestro cuerpo en donde se alojan los sentimientos. El punto de divergencia era si los sentimientos se ubican en el pecho o en la mente. Lo productivo de este tipo de conversaciones es que te obliga a indagar y adentrarte en un tema que no conoces bien y que no siempre es fácil de abordar.

Pero intentemos definir qué son los sentimientos. Son estados afectivos del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente. Es una experiencia subjetiva consecuencia de la emoción que provoca un estímulo –sea una persona, un animal o una cosa- y que generalmente son de larga duración.

Los sentimientos pueden ser variables. Podemos nombrar el amor, los celos, el dolor o el sufrimiento. Cuando una persona se enfrenta a un estímulo se crean estados emocionales que desencadenan una liberación de neurotransmisores en el sistema nervioso central y de hormonas en el sistema endocrino. Es el cerebro el que se encarga de transformar las emociones en sentimientos. Las emociones son reacciones psicofisiológicas que ocurren cuando nos enfrentamos a ciertos estímulos, mientras que los sentimientos son evaluaciones conscientes de las emociones.

Según Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, los sentimientos junto con la sensación, la intuición y el pensamiento forman las cuatro funciones de la consciencia. Los sentimientos afloran desde la mente subconsciente. Las emociones son primitivas mientras que los sentimientos son más elaborados y han pasado por los filtros conscienciales, espirituales y racionales.

El sentimiento es un proceso más complejo que una emoción. En él hay más elementos intelectuales y racionales. Acá ya se establece un acercamiento al entendimiento y a la comprensión, a la reflexión, a la espiritualidad y al libre albedrío. El sentimiento es una función aprendida producto de la elaboración de las emociones, su espectro varía entre los individuos ya sea porque algunos no poseen algún sentimiento o porque tienen poca capacidad para otros.

Los sentimientos sanos nos conducen a momentos de felicidad pero, cuando es lo contrario, se generan estados de desequilibrio emocional que, en algunos casos, pueden desembocar en depresión.

Dónde se alojan los sentimientos es un tema controvertido, depende del campo del conocimiento, filosofía o corriente de pensamiento desde el cual se aborde el tema. Por lo expuesto hasta ahora, puedo decir que habitan en el subconsciente y se afloran en la consciencia. Tal vez alguien pueda agregar que una cosa es dónde se originan y otra dónde los sientes. Sin embargo, creo que cada quien los podría ubicar según el sitio donde los experimente sin quitarle validez. Lo importante es reconocerlos, saber cuáles son, reforzar los buenos y tratar de erradicar los malos mediante un proceso de reaprendizaje.



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