¿Qué tal si la persona tóxica, eres tú?

Andamos señalando a los otros de nuestras desdichas. Pero pocos nos revisamos a ver que debemos mejorar en nosotros de aquello que tanto criticamos.

Desde nuestra posición de todopoderosos creemos que somos los maestros de la perfección y quizás no nos hemos dado cuenta que el miedo, la inseguridad puede convertirnos en arrolladores con nuestra pareja o ex pareja o a jugar el rol de aplanadora en cualquiera de nuestras relaciones en la vida.

La humildad es un factor clave del éxito. La humildad tiene que ver con la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, con la habilidad de saber entender el rol que ocupamos en un sistema de relaciones. Hay personas que han vivido más que nosotros, que han llegado primero en una profesión u oficio, y aunque nuestras capacidades cognitivas sean las de un genio, hay que saber reconocer a quien llegó primero. Es de nobles saber que la maestría está en cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar.

Pero humildad no tiene que ver con anularte. Hay que saber poner límites. Los santos no eran santos sólo por buenos sino por conocer la equivocación y sobreponerse a la adversidad. Hay que saber decir no y en ocasiones la rabia también pertenece. Hay que saber manejar los enojos, porque de que pueden venir, pueden venir. Y solo conociendo la fuerza de poner límites aprendemos a ponerlos. Al inicio no saldrá perfecto y quizás nuestras molestias nos arropen. Aprende a manejar tus emociones comprendiendo que existen y es imposible negarlas.

Hablar y actuar haciéndonos responsables de nuestros dolores es otra clave para dejar de ser tóxicos y ser gente de armonía. Cuando no hemos sanado dolores con nuestros padres, hermanos, si nos sentimos excluidos y señalamos a los otros por tristezas que en realidad no son nuevas sino que son miedos ocultos, podríamos estar reclamándole a quien no debemos molestias ya muy viejas.

La pareja no es tu padre, ni tu madre y si no has sanado tu miedo a ser abandonado, tarde o temprano puede ser un factor de conflicto. Si inconscientemente tienes una programación negativa contra el hombre es muy posible que aunque tengas al mejor hombre del mundo a tu lado no seas capaz de reconocerlo y busques sabotearte la relación.

Puede que lleves tus rivalidades fraternas (con tus hermanos) a la oficina con por tus empleados, jefes compañeros y es maravilloso que pudieras verlo a tiempo para que veas aquello que aún no has sido capaz de ver: “Nunca estamos disgustados por la razón que creemos”

Otra clave del éxito es saber buscar apoyo profesional cuando por ti mismo(a) no cuentes con las herramientas para aprender y salir de situaciones que te desgastan. Recuerda: eres responsable de lo que creas, de tus decisiones, impactos, consecuencias. Puedes crear momentos y relaciones más armoniosas para ti amándote primeramente, soltando creencias que no te benefician ni a ti ni a los otros.



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