¿Qué tan entrenado está tu cerebro?

¿Qué tan entrenado está tu cerebro?

Todos los días vemos cómo hay nuevas tendencias en términos de entrenamiento para nuestro cuerpo. También vemos cómo, afortunadamente, son cada vez mayores los esfuerzos que se ponen a nuestra disposición para entrenar nuestro cerebro, como aplicaciones y juegos que nos ayudan a recordar más y mejor la información que guardamos en nuestra mente.

Sin embargo, hay muchas cosas que puedes poner en práctica sin necesidad de descargar un instructor virtual en tu teléfono celular o en tu tablet, o incluso sin la ayuda de libros o especialistas para lograr que nuestra mente esté constantemente activa.

Come lo adecuado, cada día. Puede que recurras con frecuencia a la azúcar para obtener empujones de energía, pero eso no te ayudará a pensar mejor. Las proteínas y grasas naturales sí lo harán, sobre todo si las ingieres en las mañanas. Haz de tus comidas mañaneras un festín cargado de huevos, arándanos (o blueberry), aguacates, brócolis, y deja las azúcares refinadas para las meriendas en la tarde, aunque lo ideal es reprimirlas completamente.

Arma un rompecabezas. Involucran a la corteza prefontal del cerebro, área relacionada con la empatía, el aprendizaje y la capacidad para solucionar problemas. Bien sea el estilo tradicional, o los populares Sudokus, es una actividad que hará mucho bien a tu salud cerebral.

¿Has aprendido alguna destreza recientemente? Aprender algo nuevo es a tu cerebro como lo que el crossfit es a tu cuerpo. El interés que se genera te mantiene alerta, lejos de la zona de respuesta al estrés, ¡al tiempo que enriqueces tu vida! Nunca es tarde para aprender a tocar el piano o un nuevo estilo de baile o jardinería o ¡lo que sea! No te creas incapaz, y revitaliza tu día a día.

Escucha música diferente. Siempre es posible cambiar viejas costumbres. Es probable que tu cerebro, luego de muchos años escuchando ópera o rock, se haya acostumbrado a responder de determinada manera a esos estímulos. Ingresa nuevos géneros a tu discoteca o a tu reproductor de mp3 y verás cómo tus niveles de alerta se activan nuevamente.

Usa tu mano no dominante para realizar tareas diarias, como por ejemplo: practica responder un mensaje en tu teléfono, lavar la vajilla o cualquier otra actividad común con la mano contraria a la que utilizas para escribir. Prueba tu paciencia, y tu cerebro te lo agradecerá.

Cambia las cosas en tu espacio cotidiano. Bien seas un empresario que va todos los días a la oficina o una ama de casa, cambiar el orden de las cosas que te rodean te mantendrá lejos del sedentarismo y te ayudará a cambiar patrones de comportamiento lo cual, en términos de salud mental, se traduce en dinamismo y evolución.

Haz ejercicio. Sabemos que esto puede ser difícil, sobre todo si tienes poco tiempo y ya tienes un tiempo acostumbrado a la quietud. Cuando haces ejercicio, no sólo se activan las endorfinas (esa sustancia ya conocida como el impulsor de la felicidad), sino que tu mente se encontrará sorprendida cuando tu cuerpo vaya descubriendo su propia inteligencia, y además vaya expandiendo los límites que dabas por sentado sobre lo que te creías capaz o no de hacer. Además, la imagen que te devolverá el espejo será una ganancia extra.

Agrega estas pequeñas rutinas a tu vida, y te sorprenderás ante el incremento en tus niveles de concentración y energía, así que ¡empieza ya!



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