¿Qué tienen en común la música y el sexo?

¿Recuerdas ese escalofrío que recorre tu cuerpo cada vez que escuchas una canción que te gusta mucho?, ¿o esa sensación de felicidad repentina que te invade cuando oyes tus melodías favoritas? La música, además de ser una excelente aliada de nuestra salud, tiene el poder de hacernos viajar entre melodías, remover sentimientos y “expresar lo inexpresable”, como diría Aldous Huxley. Pero, ¿sabías que existe una relación entre el sexo y la música?

El compositor argentino Astor Piazzolla dice que la música es el arte más directo, porque entra por el oído y va al corazón. Cualquier apasionado de la música podría estar de acuerdo con esta frase, pero el órgano que se encarga de procesar las sensaciones que genera la música al ser captada por nuestro oído es el cerebro. De hecho, cuando escuchamos nuestras canciones favoritas se activan zonas del cerebro que normalmente se asocian al sexo e, incluso, la comida.

Nuestro cerebro nos recompensa con la liberación de dopamina cuando tenemos comportamientos necesarios para la supervivencia, como la comida o el sexo. En el caso de la música, dependiendo de cuánto nos guste lo que escuchamos, nos asigna una cantidad específica de la hormona asociada a la felicidad y al placer. Esto refuerza el comportamiento y nos hace querer escuchar cada vez más.

Otros factores biológicos inciden en este proceso. Un grupo de investigadores canadienses determinaron a través de un estudio que el placer que sentimos bajo el efecto del arte de las musas es causado por un grupo de neuronas del encéfalo, conocido como núcleo accumbens. La actividad de este núcleo permite determinar su una canción nos gusta o no. De allí, se llegó a la conclusión de que la música es una recompensa intelectual para nuestro organismo. Definitivamente, la música y su poder no dejan de sorprendernos.



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