¿Qué tienen en común una moto rosada con el life coaching?

Seguramente has escuchado sobre la disciplina del coaching, pero quizás no conoces cómo funciona y qué relación podría tener con una moto, y además, rosada.

Lo que tienen en común es que tanto el coaching como la moto te pueden trasladar del lugar en el que te encuentras en este momento a otro sitio deseado por ti (es decir, ir del punto A al punto B).

Para continuar con la analogía, el lugar al que te traslada la moto puede ser ese sitio en el que desees vivir nuevas experiencias; un espacio en el que te quieres sentir bien, lograr algo importante o inclusive toparte con toda clase de sorpresas, porque así es la vida, te regala sorpresas cuando menos te lo esperas.

Pero hay un problema, la moto rosada está allí estacionada, quizás no sabes cómo manejarla, o te da miedo aprender, o inclusive no has decidido si realmente quieres montarte en ella porque desde pequeño siempre te dijeron que montarte en moto era peligroso.

Esta situación del traslado puede hacerte sentir triste, desmotivado o un poco frustrado porque sientes que no avanzas y que no puedes llegar al punto deseado, ese en donde están tus deseos, anhelos y las metas que quieres lograr.

Situaciones parecidas se presentan en nuestra vida todos los días; sabemos a dónde queremos ir, estamos claros en lo que deseamos, pero nos paralizamos ante el miedo, los riesgos a tomar, las diversas circunstancias y las piedras que se nos presentan en el camino. Es posible que quieras trasladarte, pero no en moto, sino en auto o en un medio alternativo, aunque lo único que tengas disponible en ese momento sea la moto, y es allí cuando comienzan los problemas y las luchas de pensamiento.

El proceso del coaching es el equivalente a mostrarte cómo manejar esa moto o ayudarte a descubrir cuál es el medio más idóneo o las diversas alternativas con las que cuentas para trasladarte, alcanzar tus metas y llegar a ese sitio ideal para sentirte bien y satisfecha con tu vida.

El coaching te ayuda a acercarte a ti mismo a través del autodescubrimiento, ayudándote a dejar atrás miedos y desmontar creencias limitantes. También te recordará que montarse en la moto de la vida es muy sabroso, siempre y cuando se esté dispuesto a disfrutar del camino, tomar algunos riesgos, salir de la zona de confort y estar dispuesto a ejecutar ciertos cambios para evolucionar como personas.

Y ya para concluir, comento que elegí la moto rosada para esta analogía porque es un color muy femenino que me identifica con aquellas mujeres que he apoyado y continuaré acompañando a través del life coaching o cualquiera de mis cursos.

Feliz viaje!



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