Querido Niño Jesús…

Salí de mi país, Venezuela, buscando realizar mis sueños; persiguiendo aventuras y nuevas experiencias. Hoy hace un año me encontraba en Buenos Aires, Argentina, viviendo interinamente en esa ciudad de encantos europeos; recorriendo cada una de sus calles y disfrutando al máximo de su chimichurri y su dulce de leche, su arquitectura y diseño, su pasión al bailar, del «vos» «regio» «re bueno» «palta» y del humor particular de su gente, «vite».

Estaba de paso en aquel país, mientras esperaba la aprobación de mi visa Australiana. Me acompañaba la angustia de no saber con exactitud cuándo llegaría finalmente a Sydney, pero disfrutaba mi tiempo entre los pibes. Cada semana llamaba a la aerolínea para cambiar la fecha del pasaje porque la embajada siempre nos pedía «un papelito más». Sin empleo y pagando alquiler, llegó diciembre con aire porteño. Sin mucha decoración navideña en sus calles, Buenos Aires se sabía festiva.

nino_jesus_300El 20, nos reunimos en casa de unos amigos a celebrar. Fue una cena inolvidable con comida, regalos, música, risas y los mejores amigos que alguien pueda desear (también el mejor pernil que he comido en mi vida!) La nostalgia de no saber cuándo podría repetirse el encuentro venía a mí de vez en cuando aquella noche, pues en cualquier momento llegaría la noticia de la embajada. Para bien o para mal, eso sólo hacía que disfrutara más aquel encuentro.

Nuestro apartamento en Belgrano ya estaba decorado de navidad: un arbolito pequeñito con hermosas luces y uno que otro adornito; también hicimos Hallacas (que es el plato típico venezolano para celebrar en época decembrina) y un Pan de Jamón tan rico, que me ayudó a pagar algunas cuentas. La tradición no pasaría por alto, y aquel diciembre no se extrañaría el sabor a navidad criolla en nuestro hogar, lejos de casa.

El 24 en la mañana salí a recorrer la Av. Cabildo en busca de obsequios. El verano se hacía sentir en cada paso que daba. Hacía unos 33ºC y no había sombrita que valiera para calmar la agitación de las multitudes que como yo, buscaban a última hora el regalo perfecto.                

Fui a casa, envolví, ordené, puse todo bajo el arbolito, suspiré y me pregunté: ¿Dónde estaré hoy, en un año? Y después de la cena, los regalos y los fuegos artificiales, sólo podía pensar en pedirle al niño Jesús una visa, prosperidad, felicidad… lo que llaman por ahí «Milagros»!

Hoy, mientras tomaba un vino tinto, recordé Argentina. Recordé que siempre tomaba vino tinto. Recordé nuestras hallacas improvisadas y toda la angustia que en medio de aquel festejo sentía por la incertidumbre del futuro. También recordé que todo lo que uno se propone en la vida lo puede lograr y que hay que vivir cada día sin perder un sólo momento, sin perder la Fe y disfrutarlo.

El 24 de diciembre de este año, nosotros no tuvimos hallacas ni pan de jamón. Y es el primer diciembre de mi vida que esto pasa.

Cuando llegamos a Sydney, Juan y yo alquilamos un apartamento muy pequeñito y comenzamos a trabajar duro. Cuando llegas a un país extranjero cada centavo cuenta. Regresar a casa después de tanto trabajar significaba vivir en 2 metros cuadrados, que nosotros compartíamos con amor; la cocina, la habitación y la sala eran un mismo espacio. Nuestra vida en Australia ha ido tomando forma y jamás diré que ha sido fácil, pero sí que ha valido la pena por completo.

pandejamonEl 24 de diciembre de este año no pudimos hacer hallacas ni pan de jamón porque estábamos embalando y cargando cajas. Llamamos a un camión a las 11am y ese mismo día de navidad, nos mudamos a las 2pm a nuestro nuevo apartamento. Amplio, con grandes ventanales y donde la luz llena de vida cada rincón. Aquella noche porteña en Buenos Aires, hace un año, el niño Jesús me había escuchado! Yo tenía exactamente todo lo que le pedí: Mi visa, Prosperidad y Felicidad… Tenía mis Milagros!!!

Este año cenamos una ensalada de gallina improvisada con cubiertos de plástico y sobre cajas de cartón. Brindamos por la Navidad. Cerré los ojos, agradecí desde mi corazón y me sentí completamente feliz.

Lo que yo creo es que los milagros son todas aquellas oportunidades que estamos dispuestos a aprovechar, para convertirlas en algo grande. La vida está constantemente llenándonos de oportunidades, y eso es un Milagro!

Gracias Querido Niño Jesús!

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

Arriba les dejo un pedacito de mi historia para que vean cómo los sueños sí se hacen realidad, inevitablemente!

 



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