¿Quién dice que no tengo talento?

¿Quién dice que no tengo talento?

Determinar los talentos propios o de otros sigue siendo un asunto subjetivo. Cuando se trata de contratar nuevo talento, las empresas hacen revisar las aplicaciones y las hojas de vida de los candidatos por alguien calificado como el gerente contratante, una agencia de búsqueda o head hunter o por un gerente de talento, rol común en empresas de mediano a gran tamaño.

Estos especialistas del talento corporativo muchas veces tienen que basar sus decisiones en los resultados demostrados por el aplicante y que se relacionan con el talento específico que se busca. Por ejemplo, un candidato a vendedor luce más talentoso si en su experiencia siempre ha sobrepasado su meta o cuota, cuando se le compara con otro candidato que solo ha llegado a alcanzar su meta. Esto, por supuesto, asumiendo que la aplicación u hoja de vida reflejen la realidad totalmente.

Así que, en la mayoría de los casos, lo más razonable es verificar la veracidad de la información, validándola con el antiguo supervisor, un ejecutivo del área en la antigua firma o similar.

Pero, aun así, no necesariamente se puede afirmar que el candidato en cuestión tenga el talento que proclama. Factores como la diferencia de criterios de evaluación, el acceso a recursos y hasta la suerte pueden haber distorsionado el resultado al que se refiere. Adicionalmente, personalidades narcisistas o, por el contrario, sumamente tímidas e inseguras, van a presentar sus experiencias de forma poco fidedigna.

Por tanto, algunos especialistas en el tema de reclutamiento y manejo de talento recomiendan un método alternativo.

Según el Dr. Tomas Chamorro, prestigioso experto en el área, más que buscar un talento en particular, debe determinarse que la persona tenga estas cuatro características, por ser fácilmente observables y porque definen a un “candidato con real potencial”:

  • Alta inteligencia general: lo cual se traduce en que es capaz de aprender contenidos complejos rápidamente.
  • Gran curiosidad: la cual lo llevará a mantenerse aprendiendo y profundizando su conocimiento.
  • Alta inteligencia emocional: lo cual hará del candidato alguien con quien es fácil y grato interactuar.
  • Gran ambición: lo cual lo mantendrá insatisfecho con sus logros y siempre buscando como superarse a sí mismo.

Una persona con estas cuatro características, según Chamorro, puede llegar a desarrollar uno o varios talentos al nivel de excelencia, lo cual hace de esta persona alguien realmente valioso por su capacidad de adaptarse al cambio. Además, estas características son independientes de la edad, lo que ofrece nuevas oportunidades a personas que tradicionalmente se consideraban “muy mayores” para ser reentrenados o ser flexibles.

¿Cómo califica usted, amigo lector, según estos criterios? Si es usted un gerente de reclutamiento, ¿ha considerado evaluar estos criterios en sus candidatos? Los invito a compartir sus reflexiones en los comentarios.



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