¿Quieres comunicarte mejor con tu pareja?

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¿Problemas de comunicación con tu pareja? Si la respuesta que se te ha pasado por la cabeza al leer el título ha sido: “Sí, desde luego que sí”, tal vez estés atravesando una crisis, o te encuentres en un momento en el que te es francamente difícil intercambiar más de dos frases seguidas con tu pareja sin que la conversación derive en un portazo o en un reproche.

La buena noticia es que la comunicación se compone de una serie de habilidades que pueden aprenderse, y aunque en estos instantes te parezca casi un imposible, podéis desandar el camino equivocado y entrenaros en conseguir una comunicación fluida, respetuosa y asertiva. Especifiquemos que conversar desde la asertividad significa que vas a intercambiar opiniones y pensamientos de una manera sana, sin atentar contra los derechos del otro agresivamente y sin mostrarte sumiso olvidando los tuyos.

En primer lugar, empieza por identificar los puntos flacos de tu pareja en materia de comunicación. Sentaos juntos e intentad contestar por separado a las siguientes preguntas:

  • ¿Sueles pensar con frecuencia después de vuestras conversaciones aquello de “ni me explico, ni me entiendes”?
  • ¿Vuestro diálogo se acaba con un portazo, un “me has dejado con la palabra en la boca” o un grito brusco de “no tengo nada más que hablar?
  • ¿Uno de los dos o los dos suele quedarse callado, mirando hacia otro lado o incluso llorar cuando no llegáis a un acuerdo?
  • ¿Tienes la sensación de que os salís del tema o sacáis asuntos pasados una y otra vez en vuestras charlas?

Si te has identificado en algún grado con alguna de estas situaciones, no está de más que lo reconozcas abiertamente y te pongas manos a la obra, porque tu comunicación en pareja está dañada.

En segundo lugar, póntelo fácil y aumenta la probabilidad de que la conversación transcurra adecuadamente, eligiendo el lugar y el momento óptimo. Es cierto que el trabajo, las rutinas diarias y el estrés contribuyen a que acabes hablando con tu pareja de temas delicados cuando los dos estáis cansados, con prisas, al final del día o con las interrupciones de los niños, haciendo que ya partáis en desventaja a la hora de dialogar. Por eso, en la medida que puedas busca un momento en el que estéis tranquilos, solos, sin interferencias y avisa a tu pareja de que quieres hablar un rato, comprobando que él/ella está receptivos para hablar. Uno de los grandes errores es insistir en hablar y hablar cuando el otro está dando señales, más que explícitas, de que no está por la labor (lenguaje no verbal de distracción, responde con monosílabos, mira hacia otro lado, etc.) A veces es mejor posponerlo hasta que te asegures de que ahora sí es el momento.

En tercer lugar, sigue estas pautas e intégralas en tu comunicación diaria como un hábito saludable más de tu vida:

  • Habla respetando los turnos. Una vez que finalice uno de exponer, el otro puede dar feedback con el famoso juego del eco, repitiendo aproximadamente  (no textualmente) lo que cree que ha captado, a modo de “a ver si te he entendido, lo que tú quieres decirme es que …¿es eso?”. Esto no sólo evita malentendidos, pues permite matizar si la comprensión inicial no ha sido correcta, sino que además ayuda a que ambos os sintáis escuchados activamente.
  • Evita colocarte en una situación límite. Cuando empieces a notar que te vas enfadando (aumento tasa cardiaca, más tensión muscular, subida de tono, etc.), reconócelo abiertamente y propón a tu pareja un paréntesis hasta que ambos os encontréis de nuevo tranquilos para seguir hablando. Esto nada tiene que ver con finalizar la conversación de forma brusca, agresiva, con un mal gesto o una descalificación.
  • Reconoce tu derecho a expresarte y reafírmate en ello. Habla de lo que tú piensas, lo que tú sientes versus lo que el otro te hace sentir. Concédele a tu pareja el mismo derecho, aunque no compartáis la misma opinión. Recuerda que no hay una verdad absoluta y que cada uno está visionando la escena desde un ángulo distinto.
  • Cuando uno de los dos desvíe la conversación hacia heridas del pasado, pactad que eso lo hablaréis en otro momento, y comprometeos a centraros en el presente. Si el objetivo es llegar a un acuerdo, un solo tema por conversación es más que suficiente. “Lo que ahora nos trae aquí es…”

 

¿Cómo es tu comunicación en pareja?

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