¿Quieres encajar o destacar?

¿Quieres encajar o destacar?

¿Te has preguntado si tus acciones son para destacar o encajar en tus grupos, en la sociedad? Este es un tema interesante porque a veces en ese deseo de ser aceptados y pertenecer perdemos nuestra autenticidad y conexión con nuestro ser. Así que sigue leyendo, que hay reflexiones importantes para ti.

Las redes y los grupos.

Cuando vemos las redes, pareciera que muchas imágenes son similares: gente sonriente, disfrutando, mostrando un área de su vida donde se siente feliz o exitosa. Por supuesto que es maravilloso poder mostrar lo felices que somos y compartirlo con nuestros afectos. Sólo que muchas de esas fotos son posturas, filtros o no reflejan totalmente la verdad.

De igual forma, nuestros grupos de amigos a veces se comportan así. Alguien dice, estoy triste por que estaba ilusionada con tal persona y te responden: olvídate de eso, mejor salgamos de fiesta y así se te pasa. Si bien puede haber una buena intención detrás de esto, pareciera que no podemos decir como verdaderamente nos sentimos con nuestros afectos o que es mejor evadir y pretender que nada pasa.

El peso de lo social.

A veces no nos damos cuenta de todo lo descrito antes porque vivimos bajo la influencia de la sociedad. Sin embargo, en esta oportunidad te invito a mirar con un poco más de profundidad.

El colectivo nos dice cómo es la belleza, la felicidad, qué deberías haber logrado a determinada edad, etc. Y de esa manera define cómo deberíamos lucir, ser y actuar. Sin embargo, no todos somos iguales, de hecho creo que cada uno de nosotros es único en algún aspecto. Cada uno tiene un camino distinto, algo único que aportar. Pero cuando no tienes claridad de esto, pasas más tiempo tratando de ser aceptado(a) y de encajar dentro de esa «publicidad de gente feliz» que nos han vendido, que en verdaderamente aceptarte, encontrar tu propio camino de vida y hacia tu forma de felicidad y de esta forma destacar.

Así, nos conectamos más al afuera, al colectivo y nos desconectamos de nuestro interior, dejando de ser fieles a la persona más importante en nuestra vida: a nosotros mismos.

Lo determinante de nuestra familia.

Si eres niña, tal vez podrías recordar un instante donde estabas absolutamente feliz, bailando frente a un espejo. Sentías que el mundo era tuyo. Y de pronto llega tu hermano y te dice: ¡te ves ridícula! ¡No sabes bailar! Y en ese instante, te sientes triste y avergonzada. Así, decides no seguirlo haciendo. Este puede ser un momento donde empiezas a ocultar un talento, dejas de destacar y así ahogas tu expresión.

Otro ejemplo puede ser cuando un niño está llorando porque peleó con su mejor amigo. Y su padre le dice: sécate las lágrimas y recuerda que los niños no lloran. De esta forma, este niño, por amor a su padre, aprende a guardar sus emociones y a no mostrarlas.

Nuestra familia es la fuente primaria de amor, sin embargo también es un lugar donde -buscando ser leales y sentirnos parte de ese grupo- nos reprimimos. Se supone que la familia es el lugar donde puedes mostrarte como verdaderamente eres. Pero lamentablemente he conocido a demasiadas personas que sienten que no se pueden expresar con total autenticidad por temor a burlas o juicios de quienes aman y valoran.

¿Quieres encajar?

Cuando somos adolescentes, tal vez es el momento de nuestra vida donde más queremos ser parte. Y para encajar podríamos cometer muchas tonterías. Por ejemplo, yo fumé. El cigarro no era ni agradable, ni sabroso. Pero por esa bobada (ahora lo veo así) de cómo se veía la gente fumando y algunos amigos fumadores en mi grupo, me mantuvo haciéndolo por un tiempo.

Lo ideal es que en la medida en que vamos creciendo, nos damos cuenta que es un absurdo. Es decir, que no deberíamos tener que elegir entre ser fieles a nosotros, haciendo lo que verdaderamente nos hace bien, o encajar en un grupo.

Entonces, que tal si te tomas unos minutos para revisar este tema en tu vida. Pregúntate ¿cuánto necesito encajar?. Recuerda tus últimas decisiones y date cuenta ¿cuántas de ellas fueron para complacer? Estas respuestas serán muy valiosas.

Naciste para destacar.

Te reitero: eres un ser único y especial. Por tanto, tu camino de vida es sólo tuyo. Eres tú quien tiene que conocerse y saber ¿qué te hace feliz? En la medida en que uno se va volviendo adulto, debería preguntarse: ¿Qué quiero hacer de mi vida? ¿Cómo quiero vivirla? Y esas respuestas, cuando vienen de tu interior, te llevarán a la plenitud.

Destacar no significa únicamente ser una estrella en determinada área. Tampoco es resaltar mostrándote rebelde y desafiante ante lo «normal». Es más bien una energía que emanamos, un brillo que proviene del amor propio y de saber que estamos viviendo la vida que queremos. Cuando hemos llegado a este nivel, lo que sale de nosotros es alegría y bondad. Porque es nuestra felicidad la que brota naturalmente de adentro y queremos compartir con quienes nos rodean.

Así que continúa revisándote y responde: ¿Cuánto verdaderamente me muestro como soy? ¿Cuánto me comparo con otras personas? ¿Me siento totalmente libre o me importan demasiado las opiniones de los demás? Todas estas son grandes preguntas que puedes hacerte comenzar un camino de descubrimiento, amor propio maravilloso.

Si requieres apoyo para recorrerlo, aquí estoy para apoyarte. Vamos, que ¡tú puedes!

Imagen de Andrew Yuan en Pixabay



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