Quiero ser como Tintín

Los seres humanos siempre estamos buscando un modelo a seguir, uno que nos inspire con sus acciones y nos lleve a querer parecernos a él. No en vano el meme «Sé como José» (nacido en Italia como «Sii come Bill», creado por un chico de 19 años) se convirtió en viral en muy poco tiempo. El meme nos muestra las conductas de José, un muñequito dibujado con palitos, dignas de ser copiadas por todos para ser mejores personas y vivir mejor en comunidad.

Pero en este artículo no quiero hablarte de José. Ni siquiera de una persona. Te quiero hablar de Tintín, mi gato, que aunque es de una especie diferente al homo sapiens me enseña cada día las cosas que se pueden hacer para ser mejores seres humanos y vivir más a plenitud este período que permaneceremos sobre el planeta y que llamamos vida.

Tintín es un rescatado de la calle. Llegó hace siete años a nuestra casa en las manos de nuestro hijo menor quien quiso darle una vida mejor a ese ser que vio nacer dentro de las instalaciones del colegio al que recién llegaba asustado y temeroso luego de tener que dejar el que lo había acogido desde maternal y a los amigos que formaron parte de esa primera parte de su infancia. Tintín le dio a mi hijo el primer motivo para amar a su nuevo colegio y sentir que todo iba a estar bien. Por el solo hecho de nacer en ese lugar y cruzarse en el camino de mi hijo, Tintín le enseñó lo que es el amor incondicional y el servicio desinteresado hacia un ser que lo necesitaba. Yo quiero, como Tintín, tener tan clara mi misión en la vida.

tintínTintín me pide desesperado que lo meta en el jardín a pesar de que sabe que no podrá salir solo de allí. No le importa, él quiere disfrutar de la tierra húmeda y las plantas a su alrededor confiado en que siempre podrá salir de allí, pues sabe que siempre habrá alguien que lo alzará y lo sacará cuando ya se sienta satisfecho. Yo quiero, como Tintín, tomar riesgos y tener la confianza en que existe algo más grande que yo dispuesto a ayudarme a superar cualquier cosa.

Tintín pide en las mañanas que lo deje salir fuera de casa. Camina entre las plantas y se para a oler cada hoja, cada tronco y cada rama que se le atraviesa en el camino. Lo hace como si fuera el momento más importante de su vida. Lo hace con calma, lo disfruta a plenitud. Camina un poco por los alrededores, se echa un rato bajo una sombra a sentir la brisa y luego viene a la puerta a pedir que lo dejen entrar a la casa. Yo, como Tintín, quiero aprender a disfrutar de los placeres sencillos de la vida, sin apuros.

Tintín ama ir al patio cuando la perra no lo está rondando pidiéndole que juegue con ella. En lo que ve la oportunidad se va a ese lugar, busca una sombra bajo la mesa o alguna silla y puede permanecer horas allí disfrutando de la soledad y el silencio. Yo, como Tintín, quiero apreciar los momentos de silencio y soledad dentro de este ajetreado vaivén en el que estamos sumidos cada día.

Tintín camina pausadamente, pero corre y salta cuando le provoca. Juega cuando tiene ganas, se aleja cuando quiere y se acerca cuando siente que debe hacerlo. Yo, como Tintín, quiero hacer las cosas porque quiero y no porque debo.

Tintín es mi José. Es mi muñequito de palitos (aunque realmente él está bastante gordito) que me muestra lo que es vivir plenamente cada minuto de la existencia. Cada vez que las cosas se ponen un poco difíciles y mi ego comienza a buscar sentirse angustiado, me acuerdo de mi gato y me digo: «Sé como Tintín».



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