Reaprender a respirar, reaprender a sentir

Reconectar con patrones sanos de respiración resulta fundamental para el autocuidado y para la educación emocional que impartimos en casa a nuestros pequeños.

El estilo de vida acelerado del hombre y la mujer occidental conlleva a que actuemos básicamente desde niveles de estrés y no de calma, con las consabidas perniciosas secuelas para la salud física y emocional.

A fin de restituir el balance y la armonía, es importante observar nuestra respiración. Cuando éramos recién nacidos, respirábamos naturalmente llevando el aire hasta el bajo vientre. Nuestro centro de emociones, localizado en esa zona, era constantemente masajeado, nos manteníamos enérgicos y flexibles. A través de la presión social y de crianzas autoritarias y represivas, aprendimos a temer y negar emociones y pulsiones, limitando la respiración. Es así como terminó por volverse superficial y confinada hasta el pecho y acabamos refugiados en la mente asegurando la ruptura con los sentimientos profundos y totales. Adicionalmente, a través de una respiración superficial, comenzamos a tomar el oxígeno – necesario para una existencia real y vital- de manera muy limitada, con lo cual constantemente retenemos productos de desecho (dióxido de carbono) que deberían ser expulsados en cada exhalación total y profunda. En estas condiciones, el cuerpo debe trabajar arduamente para eliminar toxinas. De modo que terminamos exhaustos, emocionalmente cargados y amargos.

De acuerdo a la medicina china, la respiración es un círculo bipolar (Yin–Yang). La inhalación va asociada al principio masculino de la acción, del movimiento, de la preparación para la defensa. La exhalación se vincula al principio femenino de la quietud, la relajación, la entrega. Con cada inhalación “renacemos”, en cada exhalación “morimos”. La respiración es un ciclo de vida y muerte, de acción y relajación.

En sociedades muy activas y agresivas como las occidentales donde estamos todo el tiempo resolviendo mil cosas, y preparados para defendernos de amenazas (estrés), tendemos crónicamente a hacer énfasis en la inhalación, olvidándonos de exhalar completamente. Es importante recobrar el equilibrio de este círculo bipolar energético que es la respiración, y la manera de lograrlo es haciendo énfasis en la exhalación para permitir que el aire circule y se renueve.

Para cambiar los patrones insanos de respiración, es necesario volveros receptivos, observarla.

shutterstock_152265941Respiración y estado de ánimo se relacionan. Cuando estamos tensos nuestra respiración es rápida y entrecortada. En esos momentos, inhalar y exhalar a un ritmo lento y profundo, induce a la calma.

De tanto en tanto conviene regresar la atención hacia nuestra respiración y -sobre todo cuando sintamos tensión– exhalar todo el aire, soltando, dejando ir, liberando… Podemos acompañar la exhalación profunda y prolongada con una fuerte exclamación (¡ayyy yay yay yayyyy…!) sintiendo cómo nos liberamos de cargas y tensiones, despojándonos completamente del aire sucio, recobrando el equilibrio y disfrutando del alivio en cada exhalación.

Reaprender a respirar, nos permite a nosotros y a nuestros pequeños disponer de recursos conscientes para reconectar con las propias emociones y encauzarlas saludablemente.



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