Receta para dejar de amar

Receta para dejar de amar

La idea de que te amo sigue en mí,

y la pelea por deshacerlo me ha dejado extenuada.

Voy a sentarme y pensar en ti, voy a recordarte,

porque en el instante en que lo haga serás mi presente, estarás aquí conmigo:

tus ojos, tu sonrisa, ese abrazo que un día me diste.

Mi cuerpo reaccionará, haciéndote aún más real…

Y, en ese momento, no podrás evitar que te ame.

Espero poder alzarme mucho más allá de ese amor,

abarcarlo hasta tal punto que se me deshaga entre los dedos.

Esa es mi receta para dejar de amarte.

 

¿Qué os parece mi receta para dejar de amar?

A todos y todas nos ha sucedido en algún momento de nuestras vidas que nos han dejado de amar o no hemos sido correspondidos.

Y la lucha despiadada en contra de lo que sentimos…

Pasamos por el mismo proceso de duelo que cuando alguien a quien amamos muere. En este caso lo que muere es el sentimiento de la otra persona o puede que nunca naciera.

¿Cómo es posible que nos dejen de amar? ¿Qué hemos hecho para que eso suceda? ¿Qué podemos hacer para que ese amor vuelva? ¿Cómo han podido hacernos algo así con lo que nosotros amamos?, etc.

Y entramos en una batalla personal de contradicciones y autosabotajes que nos puede llevar a perdernos en el desamor del otro hasta olvidarnos de nuestro autocuidado y nuestro amor propio.

Me refiero con amor propio al amor por uno mismo, no al orgullo ni a la soberbia. Creo que todos sabemos cuándo algo ha llegado a su fin.

Al leer la receta pudiera parecer que nos resignamos cuando lo que estamos haciendo es aceptarlo, y desde ahí, tarde o temprano, llegará la transformación. Sí, te amo, pero no te necesito para seguir con mi vida.

Es difícil, lo sé. Pero lo es aún más el sentir y empeñarnos en ir en contra de ese sentimiento.

Como no me quiere…yo ya no le quiero. ¿Cómo seguir amando a alguien que no me ama? Es enfermizo.

Pues no, no lo es. Es aceptar lo que siento, y puede que el tiempo todo lo cure o puede que no. Pero yo estoy ahora viviendo esta emoción. Lo que es enfermizo sería ir contra lo que siento y camuflarlo de odio, rencor, ira y engaño.

Respiremos un momento y pensemos en esa persona. Aunque estemos enfadados, dolidos, tristes…en algún momento, tras todas esas emociones surgirá el amor que seguimos sintiendo.

Y esos sentimientos son nuestros, no de ella. Quienes tenemos que vivir con ellos y aprender a gestionarlos somos nosotros.

Maduremos un poquito y hagámonos cargo de nuestras emociones.

Como decían en la película Come, reza, ama, la protagonista le confiesa a un maestro en la India:

Pero lo amo.

—Pues amalo.

—Pero lo extraño.

—Pues extráñalo. Cada vez que pienses en él, mándale amor y luz. Después, deja ir el pensamiento. Solo tienes miedo de dejar ir los últimos pedazos de David porque después de eso estarás sola. Pero esto es lo que tienes que entender…. Si despejas todo el espacio en tu mente que ahora estar usando obsesivamente en esta persona, tendrás la perfecta vacuna, un espacio libre, una puerta. Y adivina qué traerá el Universo por esa puerta. De pronto mucha luz entrará, Dios entrará, y te llenará de tanto amor como jamás lo imaginaste. Así que deja de estar usando a David para bloquear esa puerta. Déjalo ir.



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