Reconoce tus emociones

El cuerpo y la mente están conectados de una forma estrecha. Cada pensamiento, sentimiento o idea, puede encontrar su reflejo en nuestro cuerpo, ya sea a través del dolor, enfermedad o un malestar injustificado.

¿Te sientes mal y no sabes por qué? Es posible que debas revisar tus emociones. Un grupo de científicos en Finlandia postuló hace un tiempo un mapa de emociones: Cada uno de nuestros sentimientos produce un dolor en una parte específica de nuestro cuerpo, incluso un color al ser procesado con ciertos artefactos médicos. Es así como un dolor de pecho puede ser provocado por un alto estado de ansiedad, el enamoramiento tiene ligeras sensaciones en todo el cuerpo, o la depresión está centrada en el tórax.

Muchas veces acudimos a tratar los síntomas de nuestra enfermedad o malestar. Sin embargo, olvidamos indagar en el origen de los mismos. Una revisión integral que incluya nuestras funciones corporales, pero también nuestro bienestar emocional es la forma más adecuada de combatir cualquier patología que se nos presente y trabajar en ello para prevenir recaídas futuras. De esta forma, se garantizaría un mejor nivel de salud, en todo sentido.

La homeopatia es una de estas vías que te permite un diagnóstico integral. Cada tratamiento es personalizado y estudia todos los factores que influyen en el estado actual de una persona antes de elaborar un plan de trabajo. Por ahora, te dejamos algunos consejos para que aprendas a reconocer tus emociones:

  • Detecta la fuente de tu emoción: Nuestras emociones son respuestas a factores o situaciones externas. ¿Sientes ansiedad, tristeza, apatía, soledad? Analiza lo que sucede a tu alrededor y qué te puede estar afectando. Una vez que identifiques el origen de tu emoción, podrás enfocarte en ello.
  • Descansa: El cuerpo no es una máquina con batería infinita. Dormir nos ayuda a reponernos y favorece una serie de reacciones químicas, generación de hormonas y otros procesos que son esenciales para su buen funcionamiento. Pocas horas de sueño se convierten en cansancio, irritabilidad, apatía y poca capacidad de respuesta hasta en las tareas más sencillas.
  • Aliméntate bien: Los alimentos son nuestra mayor fuente de energía. La falta de algún nutriente afecta tu desempeño motor, así como tus emociones. Lleva una alimentación balanceada y verás cómo tu ánimo comenzará a mejorar, casi inmediatamente.
  • Realiza actividades o hobbies que te relajen: Dibujar, leer, hacer ejercicios, meditar, practicar Yoga… Las posibilidades son infinitas y tú decides con cuál actividad te sientes más cómodo para desconectarte de la rutina y bajar los niveles de estrés.
  • Busca ayuda: Un consejero, un terapista, un amigo o un familiar que te entiendan. Tenemos a nuestro alrededor personas capaces de ayudarnos a entender y trabajar en las situaciones que nos agobian. La conversación te ayudará a desahogarte, al tiempo que mientras hablas puedes darte cuenta de aristas en las que no habías reparado antes.
  • Prueba terapias alternativas: Como te comentamos unas líneas más arriba, hay algunas terapias como la homeopatía, que te ayudarán a entender tu cuerpo y tu mente te forma integral, sus conexiones y la manera en cómo reaccionan. Por ejemplo, al consultar a un homeópata podría recomendarte un tratamiento centrado en Sedatif, una sustancia indicada para casos de ansiedad y otros trastornos emocionales. Siendo de origen natural, los medicamentos homeopáticos no tienen mayores contraindicaciones y son efectivos.


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