“Red Flags” y relaciones

“Red Flags” y relaciones

El concepto ha tenido gran repercusión en redes como Twitter donde miles de usuarios se han sumado a poner sus ‘red flags”, que se atribuye a una situación de peligro de la cual debemos alejarnos.

De pequeños muchos soñamos con un amor color rosa, en el vivieron felices para siempre hasta que la experiencias nos enseñan que generalmente no funciona así, que muchas veces nos encontramos con situaciones que nos hacen daño porque no se corresponden con lo que merecemos, situaciones que pudieron ser evitadas o por lo menos minimizadas en su impacto si hubiéramos prestado atención a las red flags.

En la fase inicial de una relación conocida como enamoramiento somos invadidos por un despliegue hormonal que puede perturbar la razón y el análisis y actuar de esta manera como una venda en los ojos que impide observar con objetividad lo que la otra persona realmente está mostrando, y, es precisamente esta etapa la fundamental para prestar atención a los indicadores que revelan lo que posiblemente ocurra más adelante.

Esas red flags se sienten en un principio como una incomodidad, como algo que no cuadra pero que nos hace dudar de su relevancia o ignoramos porque creemos que se pueden ajustar o lo que es lo mismo pensar que el amor lo puede todo y nuestra pareja cambiará. La verdad es sin embargo que si son relevantes, que no podemos cambiar a nadie y que de ser desatendidos podemos involucrarnos en una relación tóxica que termine haciéndonos mucho daño.

Ejemplos de Red Flags en las relaciones:

  1. Actitudes controladoras: que te pidan en nombre la confianza y la transparencia de una relación las claves de tus redes sociales y correos, que invada tu espacio o actividades presentándose donde estás o que determine la forma adecuada de vestirte o comportarte ante ciertas situaciones.
  2. Inconsistencia en su comportamiento: cuando te dejan en visto con frecuencia, desaparece por horas e incluso días o te responde en forma agresiva alegando que tiene muchas ocupaciones y no dejas de molestarle.
  3. Dejas de ser tu para estar con esa persona: cuando tienes que comprometer tus gustos, tu esencia y tu forma de ser para estar con esa persona te estás anulando y ese sin duda es un grave error que puede que haga trizas tu autoestima.
  4. Arenas movedizas: no saber que terreno estás pisando, que papel asumen y que tipo de relación estás teniendo, estar en una relación colmada de incertidumbre que te lleve a pensar ¿Qué somos?
  5. La comunicación es pobre: no te sientes escuchado ni son validados por esa otra persona tus sentimientos. Es definitivamente un alerta en especial cuando le da la vuelta a la tortilla haciéndote sentir culpable cuando lo que buscas es transmitir lo que piensas y sientes.
  6. Prefieres ocultar información ante tus seres queridos: ante conductas de la otra persona que sabes que no están bien lo que te lleva a ser reservado con lo que sucede porque sabes que no será bien visto por quienes te quieren. Generalmente lo que hacemos es justificar los comportamientos para que podamos aceptarlos y manejarlas aunque sabemos que no están bien.
  7. Tienes que anularte como ser individual: es como vivir la teoría de la media naranja donde no eres un ser completo sino que quedas adosado a la otra persona, por lo tanto no tienes derecho a tener espacio para ti o para tus amistades. No debes tolerar esto, eres un ser individual que decidió compartir con una pareja no “pertenecer” a esa otra persona.
  8. Forma de responder ante conflictos o situaciones de stress: cuando la respuesta es la agresividad y la violencia física y/o psicológica es una señal clara que debes emprender tu partida.
  9. Manipulación: donde en cada situación que ocurre te lleva a sentirte culpable de todo lo que ocurre, establece que la responsabilidad es solo tuya. ¡Alerta!

Es necesario comprender que puedes y debes demandar lo que mereces, eres y debes seguir siendo un ser autónomo, con capacidad de tomar decisiones en lugar de un objeto que otra persona adquirió para manejarlo a su antojo, ¡Eso no es amor!

¿Por qué insistimos en continuar a pesar de las red flags?

La respuesta es el aprendizaje, hemos aprendido a amar en forma equivocada, asociamos el amor con sufrimiento y aprendemos a tolerar más que a amar lo que nos lleva a una posición de sumisión. El amor no debe ser concebido como sacrificio, muy por el contrario debemos comprender que el amor es y debe ser disfrute, alegría y no como una carga pesada que debemos echar hacia adelante a toda costa.

No todas las personas están preparadas para asumir en forma sana y equilibrada lo que implica establecer un vínculo emocional con otra, aprendizajes inadecuados de la infancia pueden ser determinantes en este sentido y, pretender establecer una relación con una persona que no sabe hacerlo incrementa las posibilidades de incurrir en una relación tóxica donde pueden llegar a ser “normales” actitudes dañinas para ambos.

Una relación «tóxica» puede llegar a ser traumática, ya que tu pareja se puede transformar en el principal factor de deterioro de tu salud  mental y física.

En pareja debe hacer respeto, amabilidad, comprensión, consideración, tomar en cuenta los sentimientos y emociones de la otra persona con el objeto de atenderse y cuidarse emocionalmente, que te alegre la felicidad del otro y atiendas sus momentos dolorosos.

Las red flags deben ser atendidas por el bien de nuestra salud mental y nuestro bienestar. Ten presente que: Caras vemos salud mental no sabemos.

Imagen de PDPics en Pixabay



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